MENÚ

Almeida sobre los asentamientos ilegales: "Hay que preservar la dignidad de las personas"
El Ayuntamiento de Madrid sigue trabajando para erradicar el chabolismo, aunque aseguran que es una situación "complicada" donde se mezclan factores

Este navegador no soporta este formato de vídeo.

Declaraciones de Almeida.

Madrid |

José Luis Martínez-Almeida ha comparecido hoy con un mensaje cristalino: el Ayuntamiento de Madrid no va a dar un paso atrás en su plan de desmantelamiento de asentamientos ilegales. En una jornada marcada por la tensión en puntos críticos como la calle Antonio Cabezón (Fuencarral) y las laderas de la M-30, el regidor ha insistido en que siguen trabajando por erradicar esta problemática.

No obstante, el regidor ha recordado que estamos hablando de personas en situación de vulnerabilidad: "Hay que preservar la dignidad" de los aludidos y "hay que darles atención social. Estamos enfocados en ello". Por ello, desde el área de Servicios Sociales estudian, en paralelo a los desalojos, los recursos que pueden proporcionar a estas personas.

Almeida no ha dejado de insistir en que son "cuestiones muy complejas", aunque ha dejado claro que, al igual que hicieron hace dos semanas en Ciudad Lineal, pondrán una pronta solución a los asentamientos que proliferan en la M-30.

Hasta la fecha, el Ayuntamiento de Madrid ha ejecutado el desmantelamiento de 406 asentamientos ilegales, consolidando una estrategia de "presión constante" que se ha intensificado en este inicio de 2026. Estas actuaciones, concentradas prioritariamente en los márgenes de la M-30 y en distritos céntricos como Arganzuela, Moncloa-Aravaca y Retiro, suponen un cambio de modelo respecto al chabolismo tradicional, enfocándose ahora en erradicar microasentamientos y núcleos de infravivienda que brotan de forma dispersa en parques, laderas de vías rápidas y zonas intermodales.

A pesar de que el protocolo municipal ha activado servicios sociales en 915 ocasiones para gestionar estos desalojos, la persistencia de estos asentamientos refleja un ciclo de movilidad donde las personas son desplazadas de un punto de la ciudad solo para reubicarse a pocos kilómetros, manteniendo el conflicto entre la disciplina urbanística y la falta de soluciones habitacionales permanentes.