"Usted ha dicho que ETA ya no existe, ¿las víctimas existen, o tampoco?". Así increpaba Ana María Velasco Vidal-Abarca al portavoz adjunto del PSOE en la Asamblea de Madrid. La diputada de VOX apuntó a Fernando Fernández Lara asegurando que "su actitud y la actitud de su partido es absolutamente desoladora" e "insoportable", y denunció que la moral, la ética y la dignidad se habían esfumado del juego político.
Ana Velasco habló por ella misma y en nombre de las numerosas víctimas de ETA. La parlamentaria, activista y colaboradora en varias fundaciones como COVITE (Colectivo de Víctimas del Terrorismo), sufrió el asesinato de su padre cuando tenía 17 años. Jesús Velasco era Comandante de Caballería y, en ese momento, el Jefe del Cuerpo de Miñones (policía foral de Álava). Un día, tras dejar a dos de sus hijas en el colegio, un taxi robado se colocó a su altura, varios terroristas bajaron del vehículo y lo ametrallaron.
A principios de este mes, tanto Velasco como innumerables víctimas del grupo terrorista, que lleva sobre sus espaldas más de 800 fallecidos, vieron cómo Txeroki, jefe del aparato militar, máximo exponente de la línea dura de ETA, obtuvo el permiso de semilibertad. El individuo sale de la cárcel de Martutene (San Sebastián) de lunes a viernes, y regresa para dormir y pasar los fines de semana.
La pena de Txeroki era de 377 años de cárcel, pero, debido al engranaje del Código Penal español, para delitos de esta tipología no se permanece más de 30 años. Ahora, tiene el permiso de semilibertad al haber cumplido tres cuartas partes de su tiempo de estancia efectiva, y el sistema penitenciario del Gobierno vasco ha valorado que cumple los requisitos para salidas diarias y su reinserción progresiva en la sociedad.