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CARTA DEL DIRECTOR | Querido alcalde, Javier Ayala
Quiero hacerte una reflexión, de fuenlabreño a fuenlabreño
MADRID |

Querido alcalde, Javier Ayala:

He visto tu intervención en el último pleno municipal y quiero hacerte una reflexión, de fuenlabreño a fuenlabreño.

Sé que tú sientes algo especial por Fuenla, al igual que yo y otras muchas personas. Es cierto que, cuando vives en un pueblo humilde y de gente trabajadora, es fácil impregnarse de unos valores muy cercanos a la solidaridad, pues muchos de nuestros padres lo pasaron jodidamente mal y se ayudaban entre los vecinos; también a la humildad, sabíamos que presumir presumir, solo de valores, de esfuerzo, nuestros hijos debían funcionar mejor que nosotros; de tesón, porque el objetivo era nuestro futuro, nunca nos rendimos.

También es cierto que, cuando tus metas son tan altas y la necesidad tan elevada, te centras mucho en tu objetivo y dejas poco tiempo para la reflexión profunda, esa que te hace distinguir entre el esfuerzo prescindible y el imprescindible, entre el trabajo arduo con recompensa proporcionada, o el esfuerzo ímprobo para no avanzar casi nada.

Aquí nos encontramos hoy, escribiendo una reflexión a mi alcalde tras pensar detenidamente por qué las cosas no están funcionando en Fuenla. Lo hago porque me preocupa que mis vecinos, mis amigos de la infancia, no tengan el mismo porvenir que otras regiones de Madrid. Y, sin quitar responsabilidades a nadie, que eso ya vendrá, lo primero es hacer autocrítica, como fuenlabreño, de por qué estamos en este punto.

Pero, ¿dónde estamos Javi? Pues estamos en una ciudad de las más pobres de la Comunidad de Madrid. Desde luego, ya no podemos compararnos con Leganés o Móstoles, por no decir con Boadilla o Villa. Tampoco crecemos demográficamente, vamos hacia atrás, como los cangrejos. Muchos de nuestros hijos se han marchado ante la falta de vivienda y, en general, de oportunidades.

Y es que, si no tenemos empresas, ¿dónde trabajarán nuestros hijos? Si las empresas que tenemos son de hacer cerrojos, ¿qué sueldos tendrán nuestros hijos? Si no cuidamos los polígonos ni a quien produce riqueza, ¿qué porvenir tendrán nuestros hijos?