Ayer en Parla y hoy en Móstoles, Alfonso Serrano se convierte en un vecino más del sur de Madrid. El secretario general del Partido Popular se ha dejado ver en ambos municipios asegurando no estar "lejos de ningún sitio", a pesar de que la calle de Génova queda a unos 30/40 minutos en coche de Parla y 50 en transporte público.
No obstante, su visita no se reduce a una mera excursión para dar una palmada en la espalda a sus compañeros del PP, sino que ha aprovechado el viaje para hacer denuncias y arrojar claridad frente a las crisis entre socios.
La primera parte la llevó a cabo en el municipio donde gobierna el socialista Ramón Jurado. Serrano se dirigió al alcalde acusándole de no mantener la ciudad en los estándares que se merecen los parleños, sino más bien en "la inseguridad, la ocupación y los chanchullos del Ayuntamiento y del entorno familiar de un alcalde que debería dejar de hacer el payaso".
Además, consciente de ser persona "non grata" en Parla, el popular recordó a Jurado que su partido lleva más de 45 años gobernando en la ciudad, por lo que las cifras, para bien o para mal, son responsabilidad de la gestión socialista. La deuda, los "problemas de seguridad" que denuncian los vecinos y "hasta los propios sindicatos policiales", además de otros frentes que pelea Héctor Carracedo, portavoz del PP, son consecuencia de un alcalde que "es incapaz de garantizar" la estabilidad de la ciudad.
Tras atizar a Jurado, Serrano se ha dejado ver hoy mismo en Móstoles. En esta ocasión, el alcalde es amigo, por lo que los tiros no han ido hacia una crítica sobre el estado de la ciudad, sino que ha apuntado a las actitudes "inestables" por parte de sus socios de Gobierno, los concejales de VOX, a quienes se les ha escapado uno.
Ahora, el partido de Nieva Machín ha pasado de tener tres ediles a dos, desmontando ligeramente los números con los que alcanzaron un pacto en 2023, y llevando al PP a querer "renegociar" para buscar "la mejor salida para darle continuidad y estabilidad al municipio".
Sin embargo, la respuesta del partido de Santiago Abascal no ha sido la esperada. Desde VOX han decidido dar carpetazo a nuevas negociaciones y pedir al alcalde que, si no quiere tenerles al lado, les cese. Y es que, para Machín, que Manuel Bautista todavía no haya cesado a su concejal tránsfuga, incumple el acuerdo de Gobierno, por lo que en Móstoles huele a ruptura.