MENÚ

De gestores a payasos
Opinión de Esteban Hernando
Madrid |

De gestores a bufones

Fijaos bien en lo que ha pasado estos dos últimos días en Fuenlabrada.

Porque a veces un pequeño episodio local retrata perfectamente el momento histórico que vivimos.

Se nota que estamos en clima electoral. Y si la guerra internacional se prolonga apenas un par de semanas más, justo hasta el límite legal para convocar elecciones en Navarra, quizá tengamos pronto un “súper domingo” de urnas.

Pero vamos al grano.

Esta semana, fuentes internas del Ayuntamiento de Fuenla nos adelantaban que Pedro Sánchez vendría a una plaza de aquí y que mantendría además una conversación privada con Javier Ayala.

Algo que tampoco sorprende demasiado: desde hace años mantienen una relación política y personal bastante estrecha.h

Hasta aquí todo normal.

O al menos lo sería si no miráramos la escena desde el prisma del sentido común y la gestión pública.

Porque conviene recordar el contexto.

Europa atraviesa una de las mayores crisis geopolíticas de las últimas décadas.

La inflación golpea a millones de familias.

La gasolina, la cesta de la compra y la vivienda siguen escalando.

Las instituciones viven una crisis de confianza sin precedentes.

La inteligencia artificial está revolucionando el ecosistema informativo hasta el punto de que pronto nadie sabrá distinguir lo verdadero de lo falso.

Bueno distinguir lo absurdo de la realidad ya es a veces imposible!

Y mientras todo esto ocurre…

vamos a Fuenlabrada.

Un compañero se acerca a la zona tras recibir el aviso.

La plaza aparece perimetrada por la policía.

Agentes revisando alcantarillas, esquinas, accesos, puntos ciegos.

Horas antes, varios coches retirados por seguridad.

Operativo completo.

Aparece primero la comitiva municipal.

Llega Ayala con su séquito.

Minutos después llega el presidente del Gobierno con más seguridad, más coches oficiales, más asesores.

Y uno piensa:

“Bueno, algo importante debe pasar aquí”.

Quizá vienen a interesarse por cómo la ciudad más pobre de la Comunidad de Madrid está sufriendo la escalada del coste de la vida.

Quizá quieren hablar de cómo cada vez más jóvenes se marchan porque no encuentran oportunidades.

Quizá vienen a escuchar a los vecinos.

Pero no.

Habían venido a ver un grafiti. Un puto grafiti!!!

Porque, según nos cuentan, es el mejor grafiti del mundo mundial.

Y entonces uno se pregunta:

¿De verdad este es el nivel?

¿De verdad este es el mensaje político que se decide lanzar en el momento económico y social en el que estamos?

Mientras miles de familias aprietan los dientes para llegar a fin de mes, nuestros dirigentes aparecen en una plaza rodeados de escoltas para hacerse fotos con un mural.

Pensé que era un capítulo de los jugos del hambre.

Después lo suben a redes.

Miles de likes.

Y la maquinaria de propaganda y esterilización cognitiva sigue funcionando.

Pero la historia aún tiene un último capítulo.

Llego a casa por la noche, abro Instagram…

y ahí está de nuevo Ayala.

Esta vez haciendo de DJ en la radio municipal.

Y entonces lo entiendes.

No estamos ante gestores.

Estamos ante bufones.

La política convertida en espectáculo. En absurdo

Los problemas reales sustituidos por contenido para redes.

Los dirigentes convertidos en influencers de su propio cargo.

Amigos, despertemos.

Porque mientras nosotros miramos el show, el futuro se decide sin nosotros.

Y nuestros hijos seguirán heredando una ciudad cada vez más pobre mientras quienes deberían gobernar se dedican a posar.

Pero tranquilos.

Tenemos el mejor grafiti del mundo.

Con eso, y una tortilla el día Santa Juana los jóvenes ya tienen la vida resuelta.

Bravo, alcalde, ole tus melones morenos!!

Bravo.

Cafres!