La Semana Santa termina en el Tribunal Supremo para José Luis Ábalos. El exministro socialista se sentará en el banquillo, igual que lo harán el que fuera su asesor, Koldo García, y el empresario Víctor de Aldama. El próximo 7 de abril arranca el primer juicio de la causa que investiga el presunto cobro de comisiones ilegales por la compra-venta de mascarillas durante la pandemia. Hablamos de contratos valorados en alrededor de 54 millones de euros y de supuestos delitos de cohecho, tráfico de influencias y organización criminal.
“El que fue mano derecha de Pedro Sánchez en el Gobierno de España pasa a sentarse en el banquillo, acusado por cinco delitos, y se piden para él más de 24 años de pena de prisión”. Carmen Fúnez se ha manifestado así y hace referencia a la información publicada por El Mundo por la que “hemos conocido que Pedro Sánchez le enviaba mensajes”. La diputada del Partido Popular María señala también a María Jesús Montero porque “le escribía y le transmitía su apoyo y confianza, como Óscar Puente”.
Fúnez asegura que “la mentira es el patrón de conducta del Gobierno” central y se pregunta cuándo mintió el presidente, “cuando dice no conocer a José Luis Ábalos o cuando le manda mensajes transmitiéndole su apoyo”. Para la popular, “los casos de corrupción no significan que haya fallado una sola persona, sino todo un Gobierno”. “Esto es lo que se juzgará en el Tribunal Supremo y lo que conoceremos esta semana en el Senado”, insiste la vicesecretaria de Sanidad y Política Social del PP, recordando que será en la Cámara Alta y en el marco de la comisión del caso Koldo donde “comparecerá el presidente de Forestalia y la mujer de Santos Cerdán, que también era mano derecha de Pedro Sánchez y ha pasado por la cárcel”.
La portavoz del PSOE asegura que “el PP es el único partido condenado por financiación ilegal en España”. Montse Mínguez considera que las palabras de los populares son fruto del “nerviosismo”. “Se le adelanta un calendario judicial estremecedor. El lunes arranca la Kitchen”, dice la socialista, segura de que la estrategia de los de Feijóo pasa por “generar mucho ruido para que no se hable de un juicio que debería ser su mayor vergüenza en la democracia de este país”.