El Ministerio de Sanidad ha difundido un informe según el cual la población migrante residente en España presenta, en términos generales, mejores indicadores de salud y una menor prevalencia de diversas enfermedades crónicas que la población nacida en España.
Según los datos presentados por el ministerio, las personas migrantes muestran menores tasas de patologías como hipertensión arterial, colesterol elevado, enfermedades cardiovasculares y algunos trastornos crónicos. El informe atribuye parte de estos resultados al denominado "efecto del inmigrante sano", un fenómeno descrito en la literatura científica según el cual quienes migran suelen presentar inicialmente mejores condiciones de salud que la media de la población.
Sanidad también sostiene que la contribución económica de la población migrante al sistema público supera el coste derivado de la atención sanitaria que recibe. El ministerio señala que este colectivo presenta una utilización sanitaria diferente y, en algunos casos, inferior a la de la población autóctona.
No obstante, especialistas en demografía y salud pública señalan que este tipo de comparaciones deben interpretarse teniendo en cuenta factores como la edad media de la población, el nivel socioeconómico, el tiempo de residencia en el país y las condiciones laborales. La población migrante en España es, en promedio, más joven que la población nacida en el país, una circunstancia que puede influir en la prevalencia de determinadas enfermedades crónicas.
El propio informe reconoce que la ventaja sanitaria observada en algunos colectivos migrantes tiende a disminuir con el paso de los años debido a factores sociales, económicos y laborales que pueden afectar al estado de salud.
El estudio se enmarca en el debate sobre el impacto demográfico, económico y sanitario de la inmigración en España, una cuestión sobre la que existen distintas interpretaciones según la metodología utilizada y los indicadores analizados.