Casa Árabe se sitúa en el centro de la última polémica que marca el paso en la capital. El alcalde de Madrid espera que “no ejerzan de okupas” y asegura no haber recibido ninguna respuesta desde que se trasladó la decisión del consistorio de recuperar el edificio de las Escuelas Aguirre. “El volumen de actividades y la gestión llevada a cabo bajo la dirección de Irene Lozano”. Estas son las razones que alega José Luis Martínez-Almeida para “intervenir y recuperar este inmueble para el uso de los madrileños”.
El regidor habla de “un ejercicio de responsabilidad” por parte del Ayuntamiento de Madrid, apuntando hacia el deterioro y “el problema grave de conservación” del edificio, y pone como fecha límite para su recuperación el día 1 de septiembre. “Nosotros les hemos dicho que estamos dispuestos a colaborar en la búsqueda de una nueva sede para que Casa Árabe siga teniendo actividad”, explica Almeida, esperando que esto no derive en “una okupación” y, por tanto, llegue a terminar “en un procedimiento judicial para desalojar el edificio”.
“Las cosas son razonables y sensatas”, apunta el alcalde de Madrid, insistiendo en que “se han incumplido los términos de la cesión y se ha puesto en grave riesgo la situación de conservación del edificio”. Martínez-Almeida no quiere que “Casa Árabe se convierta en un chiringuito de Irene Lozano” y aclara que el consistorio madrileño “forma parte de patronato de Casa Árabe” y pretende seguir haciéndolo.
Entre tanto, ya se han producido protestas frente al edificio para rechazar la decisión tomada por el consistorio. De hecho, el grupo municipal socialista defiende el rol que ejerce Casa Árabe como “referente cultural de prestigio internacional”, acusando al alcalde de priorizar “la confrontación política y las directrices de la Comunidad de Madrid frente a los intereses de la ciudad”. El concejal socialista Pedro Barrero reclama “transparencia, responsabilidad y soluciones” que garanticen la continuidad de Casa Árabe y la protección del patrimonio público en la ciudad de Madrid.