Fátima Matute ha condenado duramente la última maniobra de la ministra Mónica García: convocar un pleno extraordinario del Consejo Interterritorial para el próximo 5 de junio sin apenas margen de maniobra para que las regiones preparen los puntos del debate. Para la consejera del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, la ministra pretende, "con una patada hacia delante, hacer un 155 a las comunidades autónomas". Según Matute, García no solo busca imponer un Estatuto Marco que tiene a "la calle incendiada", sino que "ha traicionado a los médicos en aras de una ambición personal".
Matute, médica de profesión al igual que la ministra, se ha mostrado tajante sobre el papel institucional de García: "García colgó la bata de médico hace mucho tiempo". La consejera justifica su denuncia analizando los doce puntos que se abordarán en el pleno, los cuales recogen las polémicas medidas del Estatuto Marco que mantienen en pie de guerra al sector.
Asimismo, recuerda que para elaborar un documento de este calibre —el cual reconoce como "muy necesario"— se ha ignorado a actores fundamentales, dejando varias sillas "vacías" en la mesa de negociación, en referencia a los ministerios de Función Pública, Hacienda, Trabajo y Seguridad Social.
A esta ausencia institucional se suma, según la consejera, la falta de diálogo con el sector, ya que la ministra solo ha contado con el respaldo de los dos sindicatos mayoritarios (CCOO y UGT). Matute ha ironizado sobre la proyección internacional de García en detrimento de sus competencias nacionales, afirmando que "está como los monos, las manos en dos ramas, una en la OMS y la otra en la Asamblea de Madrid".
En este sentido, el balance que hace consejera sobre la gestión del Ministerio es demoledor. Para Matute, la ministra "está inhabilitada para gobernar" y actúa como el "Caballo de Troya" de un Sistema Nacional de Salud que define como "nuestro tesoro" y referente internacional.
Esta supuesta estrategia de desmantelamiento se traduciría en una hoja de ruta sibilina que está creando una sanidad "a dos velocidades" con graves desequilibrios territoriales, especialmente en lo relativo a la financiación. Frente a esto, la consejera ha contrapuesto el modelo que debería seguir el Ministerio: "Lo que necesita nuestra sanidad es un director de orquesta que nos lleve a la sanidad del futuro".
Lograr esa transformación se perfila como un objetivo complicado mientras la gestión esté en manos de quienes Matute califica de "parásitos saprófitos". Finalmente, la consejera ha lanzado un mensaje a sus compañeros de profesión, inmersos en una huelga que, bajo su sospecha, "empezó hace mucho" y podría tener un trasfondo político premeditado por parte de la ministra "para reventar el sistema sanitario y crear un ambiente de guerracivilismo, porque son expertos".
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