En una reciente y encendida intervención en el pleno de la Asamblea de Madrid, Manuela Bergerot, portavoz de Más Madrid, situó en la diana a los "grandes propietarios". Bajo la premisa de que "nadie debería tener diez casas, ni diez ni tres", Bergerot defendió la expropiación de inmuebles y una presión fiscal extrema —"freírles a impuestos"— para quienes posean más de una vivienda.
Sin embargo, un análisis de las declaraciones de bienes en el Portal de Transparencia revela que el discurso de la portavoz choca frontalmente con la realidad patrimonial de su propio grupo parlamentario. Mientras la bancada de Más Madrid aplaudía la propuesta de expropiación, varios de sus integrantes incumplirían los estándares de propiedad que su líder considera intolerables:
- Hugo Martínez Abarca: Una de las figuras más visibles del partido. Su patrimonio incluye cuatro pisos (con participaciones entre el 50% y el 100%), dos locales comerciales y dos plazas de garaje, además de acciones en una empresa familiar.
- Gumersindo Ruiz: Registra cinco viviendas repartidas entre Madrid y Ciudad Real, alternando propiedades de pleno dominio y nuda propiedad.
- Marta Lozano: La portavoz de Hacienda declara cuatro viviendas, una plaza de garaje y una finca rústica en Ateca (Zaragoza).
- Alicia Torija: Posee dos viviendas y un solar entre Madrid y Toledo, todos bajo el régimen de nuda propiedad por herencia.
- Juan Varela y Emilia Sánchez-Pantoja: Ambos declaran dos inmuebles cada uno; Varela en Madrid y Sánchez-Pantoja dos estudios en Castellón.
Bergerot justificó sus propuestas alegando que en la Comunidad de Madrid existen 10.000 propietarios con más de diez viviendas mientras la ciudadanía sufre para pagar el alquiler. No obstante, al bajar el listón de la "ilegitimidad" a quienes poseen tres viviendas, la portavoz sitúa a sus propios diputados en la categoría de sujetos expropiables.
"No existe el derecho a tener diez casas. Ni diez ni tres", sentenció la parlamentaria, obviando que parte de su equipo más cercano gestiona carteras inmobiliarias que superan con creces ese límite en el mercado madrileño.