MENÚ

¿Entender o respetar?
A menudo parece que solo podemos respetar aquello que entendemos, pero ¿es realmente así?
MADRID |

El otro día estuve de viaje con una amiga y tuvimos una conversación sobre cuestiones relacionadas con el colectivo LGTBIQ+, sobre todo por temas relacionados con el no binarismo y las personas trans. En esa charla, mi amiga me confesaba que había cosas que le costaba entender, simplemente porque ella no ha vivido esas experiencias, pero que aun así no tenía ningún problema en respetar a los demás y comprender sus realidades.

Durante la conversación me comentó que no sabe muy bien qué significa “sentirse mujer” o “sentirse hombre”, porque ella misma nunca ha experimentado un sentimiento especialmente marcado asociado a su género. Sin embargo, ella se identifica como mujer y se siente cómoda con ello, sin que eso le genere conflicto.

Esto me llevó también a reflexionar sobre mi propia experiencia. En algún momento me he preguntado cómo me siento respecto a mi género o mi cuerpo, y si era necesario tener una percepción intensa o constante de ello. Incluso llegué a plantearme ciertas dudas, al compararlo con lo que yo percibía, pero con el tiempo entendí que no sentir el género de una forma especialmente marcada no significa necesariamente estar fuera del espectro binario. Muchas personas simplemente se identifican con el género que se les asignó al nacer sin que eso implique una vivencia constante o intensa del mismo.

A partir de ahí, surgió una reflexión compartida: a veces parece que es necesario entenderlo todo para poder respetar a los demás, pero no estoy seguro de que eso sea así. En nuestra vida cotidiana convivimos con experiencias que no hemos vivido y que quizá nunca lleguemos a entender del todo, pero eso no nos impide respetar a quienes las experimentan.

Existe una diferencia importante entre no entender algo y negarlo. Mi amiga, en este caso, no cuestiona la existencia de personas no binarias o trans, simplemente reconoce que le cuesta ponerse en su lugar porque no comparte esas vivencias. Una postura que me parece bastante honesta y de la que muchas personas deberían tomar ejemplo.

Asimismo, creo que poder hacer preguntas al respecto no debería considerarse automáticamente como una falta de respeto. Muchas veces esas preguntas nacen de la curiosidad o del deseo de querer comprender mejor una realidad distinta a la tuya. El problema no está en preguntar y no conocer con exactitud todo, sino hacerlo con la intención de ridiculizar, invalidar o negar la dignidad de otras personas.

El respeto debe ser el punto de partida, no la recompensa por haber entendido algo. Comprender mejor las experiencias ajenas siempre es positivo, pero no creo que sea necesario entender cada aspecto de la identidad o de la orientación de una persona para reconocer su derecho a vivir como es y a ser tratada con dignidad.