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CARTA DEL DIRECTOR | La inmoralidad de Javier Ayala
Recuerdo hace ya ocho años cuando reconociste públicamente la labor de mi hijo mayor
MADRID |

Apreciado alcalde.

Aunque no te lo creas, aún te tengo aprecio.

Recuerdo hace ya ocho años cuando reconociste públicamente la labor de mi hijo mayor. Tenía solo doce años y pasó las Fuenlicolonias ayudando a uno de nuestros ingenieros para que los chavales aprendieran Minecraft como algo más que un simple juego.

Hoy tiene veinte años. Y gracias en parte a aquellas palabras tuyas, a ese empujón que le diste sin saberlo, se ha convertido en una persona con unas capacidades extraordinarias en ciberseguridad.

Por eso, aunque no te lo creas, te sigo teniendo aprecio.

Pero hasta aquí.

Porque ocho años después toca hacer balance. Y la realidad es que has llevado Fuenlabrada a estar bastante peor de como la encontraste.

Sé que te molestará leerlo, pero Manolo Robles y Manuel Quintana fueron mejores alcaldes que tú. Y no porque lo diga yo. Lo dicen las conversaciones de la calle, los bares, los barrios, la gente que lleva aquí toda la vida.

De ti casi siempre se escucha lo mismo.

Que te has vuelto un prepotente.

Que nadie puede llevarte la contraria.

Que todo el que discrepa acaba etiquetado como "facha".

Y eso, Javier, es el síntoma de alguien que hace tiempo dejó de escuchar.

Fuenlabrada está hoy entre las ciudades con más dificultades económicas de la Comunidad de Madrid. Quizá tu antecesor, Quintana, exageraba cuando decía que la pobreza también genera fidelidad política. O quizá no tanto. Pero la sensación que queda es que la ciudad ha dejado de aspirar a más.

Y eso sí me duele.

Me duele por Fuenla.

Y sí, también por mí.

Durante años ninguneaste el trabajo de mi familia. Entonces pensaba que simplemente no nos soportabas. Hoy creo que el problema era otro: no te gustaba que hubiera gente haciendo cosas sin pedirte permiso.

Hace quince años recibimos un premio a la innovación por un proyecto que recogía teléfonos móviles para financiar a más de treinta ONG, desde Niños con Cáncer hasta Madre Coraje.