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Abroñigal: El sueño de Almeida para el sur de Madrid
El alcalde defiende este desarrollo urbanístico y pide al Gobierno central que deje "las zancadillas"
Madrid |

José Luis Martínez-Almeida ha vuelto a sacar pecho por el proyecto urbanístico contemplado para el sur de la capital. El alcalde de Madrid sostiene que la estrategia de su Gobierno es hacer de esta zona un espejo de 'Madrid Nuevo Norte', "pero en el sur", transformando más de 300.000 metros cuadrados de terreno en una nueva centralidad urbana.

Este proyecto forma parte de la Estrategia del Sur anunciada por Almeida el a principios de este mes. El plan, que pretende ver la luz en breves, abarca nueve distritos del sur de Madrid, incluyendo Puente de Vallecas, Usera, o Villaverde; con foco en Abroñigal como "puerta de entrada" y motor de transformación urbana, económica y medioambiental para vertebrar la ciudad de norte a sur.

No obstante, el Ayuntamiento de la capital no posee las competencias plenas en estos terrenos, ya que la mayoría del suelo pertenece a Adif, por lo tanto, al Gobierno central. Por ello, Almeida ha reiterado su petición al Ejecutivo de Pedro Sánchez para que colabore, dejando a un lado las "zancadillas", ya que se podría llegar a un acuerdo entre administraciones muy jugoso para todas las partes.

El acuerdo del que se habla pero necesitan materializar es similar al de Operación Campamento, pero más rápido, empezando por la liberalización que debiera hacer Adif de esos 300.000 metros cuadrados de suelo, ya que se traslada a Vicálvaro a finales de 2026. El intercambio sería que el Ayuntamiento madrileño se quedaría con la parte no lucrativa o de interés público, es decir, el suelo para construir viviendas, equipamientos dotacionales y zonas verdes; mientras, el Gobierno central, a través de Adif, se queda con la parte lucrativa o de alto valor comercial, es decir, el terreno destinado a oficinas, viviendas de libre mercado, comercios, hoteles o negocios.

Esto es lo que se conoce como el modelo 'win-win'. Adif ya no necesita esos terrenos para logística, por lo que los libera a cambio de obtener dinero o suelo equivalente de alto valor. El consistorio no pagaría por obtener el terreno, pero sí cede parte del desarrollo a usos que beneficien económicamente al Estado.

El alcalde de la capital ya ha dejado claro a los madrileños que van a pelear para que "Abroñigal sea una realidad", por ello aprobarán una moción en el pleno de este mes para insistir al Gobierno central a cerrar una reunión formal donde materializar el proyecto.