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La política municipal de Coslada se encuentra en un momento de reconfiguración y equilibrios delicados. En el centro de este tablero se sitúa Izquierda Unida, formación que forma parte del Ejecutivo local y que busca asegurar la gobernabilidad a pesar de las turbulencias de los últimos meses. Elena Lebrato, portavoz de IU en el municipio, lo deja claro desde el primer momento: "Mi objetivo como concejala de Izquierda Unida y el de mi organización es mantener la estabilidad del Gobierno y poder llevar a cabo todos los proyectos y acuerdos que planteamos al inicio de la legislatura".
Sin embargo, mantener ese rumbo exige encajar nuevas piezas. La salida del Equipo de Gobierno de las concejalas de Más Madrid ha reconfigurado las mayorías en el pleno, una situación ante la que Lebrato muestra una profunda empatía hacia sus antiguas compañeras de coalición. "Si yo fuera Paz Garretas hubiera tomado la misma decisión que tomaron ellas", confiesa, al tiempo que reivindica el papel de su formación durante las semanas de crisis: "Durante este tiempo de legislatura, Izquierda Unida ha sido sostén de las dos compañeras de Más Madrid, tanto en lo político como en lo personal".
A pesar de la ruptura, la realidad de los números en el pleno obliga al entendimiento. Lebrato es pragmática y asume que el futuro de la gestión municipal sigue ligado a los escaños de sus antiguas socias: "Aunque Sonia Murillo y Paz Garretas ya no están como concejalas del Equipo de Gobierno, sus votos son necesarios".
Mucho más contundente se muestra la portavoz de IU al evaluar la situación de Fernando Romero, actual concejal no adscrito, con quien la distancia parece insalvable debido a las dinámicas de grupo en el seno del Gobierno. "Con Fernando Romero hay una dificultad por el concepto de trabajo en equipo, y yo se lo he dicho muchas veces", argumenta con severidad.
Para Lebrato, la posición política de Romero es nítida y requiere una asunción de responsabilidades que no se ha dado: "Fernando Romero a día de hoy es un tránsfuga con condición de no adscrito. Lo ideal es que hubiera entregado el acta".
Con este mapa político de fondo, el gran reto inmediato del Ejecutivo es la confección de las cuentas públicas. De cara al próximo ejercicio, la portavoz de IU sitúa el horizonte temporal en la vuelta del verano: "Lo ideal es que en septiembre se aprobaran unos presupuestos para 2027 que nos permitieran la exposición pública y la aprobación antes del próximo año".
Si bien es cierto que las modificaciones de crédito permiten avanzar ciertas cuestiones de gestión del día a día sin necesidad de unos nuevos presupuestos, para Lebrato lo ideal es tener las partidas cerradas el año anterior, "cada cierre del año", aunque reconoce que hay decisiones de calendario que escapan a su control.
El debate económico también se traslada a la gestión del remanente municipal. Lebrato rechaza la acumulación de fondos y defiende una política de inversión expansiva: "Se debe ejecutar, un Ayuntamiento no está para ahorrar", sostiene firmemente, añadiendo que es prioritario analizar todas las partidas que necesitan mayor dotación presupuestaria.
Para IU, esta labor de análisis no es nueva. La formación ya monitorizaba las cuentas antes de asumir responsabilidades de gestión: "Nosotros como IU, al inicio de la legislatura, entregamos un documento con todo un estudio de los últimos años, cuando no formábamos parte ni del Gobierno, donde detectamos dinero que no se estaba ejecutando".
Una labor de fiscalización que reivindica como su marca de la casa: "A veces pensamos que para hacer política solo tienes que estar en el salón de plenos, pero nosotros hemos demostrado que sin estar hemos hecho un trabajo de fiscalización". Este modus operandi se mantiene intacto y será el que lleven a la próxima mesa de negociación presupuestaria.
Más allá de los grandes números, la portavoz pone el foco en la situación de los servicios públicos internos. Una de las áreas que se ha visto mermada es la de Informática, un departamento que actualmente sobrevive gracias al capital humano. "En el Ayuntamiento hay mucho trabajo que sale adelante porque tenemos trabajadores públicos que creen en lo que hacen", alaba Lebrato, advirtiendo no obstante que es urgente dotar al área de más medios técnicos y personales para abordar con garantías la actual "ola digital".
En el plano social, la cooperación internacional sigue estando entre sus máximas prioridades: "Porque somos de los pocos ayuntamientos que continuamos con la línea de subvenciones a proyectos de ayuda humanitaria". En este sentido, Lebrato lamenta que se haya perdido el "0,7%", recordando que se creó como una "proclama por el movimiento asociativo y las ONGs que se ha quitado del horizonte", y exige tanto su vuelta a la agenda local como una mayor implicación económica de la Comunidad de Madrid, puesto que son proyectos que "enriquecen" a la ciudadanía.
Esa riqueza se traduce en el vibrante tejido social de Coslada, un municipio cuya capacidad de implicación comunitaria se ha demostrado recientemente en la primera convocatoria de los Presupuestos Participativos y en su emblemática feria de asociaciones. Una cita de la que Lebrato saca pecho al definirla como "de las más importantes que hay" en toda la región, concluyendo que, pese a su magnitud, el evento aún merece un mayor reconocimiento institucional del que goza en la actualidad.
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