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"La política 'suflé' es la que se lleva a cabo en Coslada". Con esta metáfora, Francisco Becerra, portavoz del Partido Popular en el municipio, define la gestión de la presente legislatura liderada por el alcalde socialista Ángel Viveros. No obstante, el edil popular matiza que el concepto retrata, de manera muy especial, a una de las formaciones que protagonizó la ruptura del Gobierno local: Más Madrid.
Según explica Becerra, la formación encabezada por Paz Garretas presentó sobre el papel diversos proyectos que terminaron cayendo en saco roto. "Palabras bonitas, anuncios bonitos que, una vez llegan al Gobierno, se quedan en nada, se desinflan, como el suflé", asevera el portavoz popular. Como prueba de ello señala la promesa incumplida de transformar la Plaza Mayor en un "refugio climático" para fomentar el encuentro vecinal, un espacio donde hoy en día el pavimento y las altas temperaturas dificultan la estancia.
Este no es el único frente que pretende abordar el líder del PP, quien ya ha fijado sus prioridades de cara a una futura alcaldía. Para el edil, la clave reside en el contacto directo con la calle: "Para darse cuenta de la situación que tiene Coslada no basta con leer informes o tener asesores que te lo cuenten", sostiene; se necesita "vivir Coslada, no tanto vivir en, sino vivirla", ya que "dando un paseo cualquier persona te va a plantear cuáles son las prioridades".
Entre las deficiencias más urgentes, Becerra destaca el deterioro de la escena urbana —aceras, calzadas y señalización—, asegurando que "la situación de degradación y abandono es enorme". En este sentido, recuerda que su partido ya planteó un plan cuatrienal para su mejora, mientras que "hasta hace escasamente unos meses hemos estado sin contrato de mantenimiento de la vía pública".
A esta problemática se suma la presencia de plagas de ratas, la falta de cuidado en parques y jardines y el deficiente mantenimiento de los contenedores de basura, muchos de los cuales permanecen desbordados.
Y es que Coslada presenta una paradoja económica: las arcas municipales acumulan un remanente que roza los 60 millones de euros. "Nadie entiende por qué la vía pública está mal, por qué los parques están secos, por qué se le debe dinero a la plantilla de policía, por qué están cerradas las cafeterías de los centros de mayores —una de las principales quejas del Partido Popular en la actual legislatura—, cuando tienen remanente, nadie lo entiende", insiste Becerra, concluyendo que existe una alarmante "falta de gestión" derivada de que "nadie manda en Coslada".