Esta exposición, que se sitúa en un territorio mixto entre las artes plásticas y la ciencia de la percepción, parte de una lectura especulativa sobre el color como catalizador de la experiencia artística y como instrumento de conocimiento tanto del arte actual como del propio individuo. Participan Juan Carlos Bracho, Paloma Gámez, David Magán, Ruth Morán y Julio Sarramián.
La muestra propone un laboratorio de fenomenología que, desde la observación de las piezas, se abre a un plano sensorial en el que los estímulos se activan según la condición física y emocional de cada visitante.
En ese recorrido aparece la cesía, concepto de César Jannello para nombrar la apariencia visual de la luz en un instante único e irrepetible: brillos, texturas o transparencias que dependen del cuerpo y de la interioridad de quien observa.
A través de dibujos, estructuras, pinturas, esculturas sonoras y piezas de suelo, cinco artistas exploran aspectos esenciales de la creación plástica: luz, color, forma, geometría, movimiento y percepción.
El color estructura nuestra vida cotidiana y la manera en que habitamos el mundo
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El color "estructura nuestra vida cotidiana y la manera en que habitamos el mundo". Como señala Maurice Merleau-Ponty, "toda conciencia es perceptiva: vivimos los colores en relación con el cuerpo y el entorno. Su percepción no solo depende de cualidades visibles (forma, textura o transparencia), sino también de lo invisible (memoria, intuición, experiencias…)".
El título, construido a partir de las palabras casi homónimas efecto y afecto, plantea nuevas relaciones entre obra y público. En tiempos de hiperconexión y scroll acelerado, detenerse en el color "puede ser un acto de resistencia", una invitación a "contemplar, sentir y habitar de otra manera".
La propuesta estará disponible hasta el próximo 27 de julio en el Centro Cultural Antonio López.