La celebración del Carnaval en el pabellón municipal Ángel Durango de Arroyomolinos terminó de forma anticipada en la madrugada del domingo 15 de febrero tras registrarse aglomeraciones, altercados y situaciones de riesgo tanto para asistentes como para los agentes desplegados. El cierre del evento ha abierto un cruce de declaraciones entre la sección sindical del Colectivo Profesional de Policía Municipal (CPPM) y el Ayuntamiento.
En un comunicado público, CPPM Arroyomolinos denuncia “ importantes problemas de organización y seguridad” y califica la organización del evento como “deficiente y arriesgada”. Según el sindicato, el recinto alcanzó su capacidad máxima mucho antes de lo previsto, dejando a cientos de personas en el exterior y generando situaciones de tensión en los accesos.
La organización sindical sostiene que se produjeron conatos de pelea en el interior y en las inmediaciones del polideportivo, lo que obligó a intervenir a los agentes presentes. Asegura además que el cierre se produjo alrededor de las 00.23 horas, pese a que el horario oficial de finalización estaba fijado a las 03.00 horas, al volverse la situación “insostenible”.
Desde CPPM se subraya que el dispositivo policial disponible resultó “claramente insuficiente” para la afluencia registrada y se cuestiona si se valoraron adecuadamente los riesgos de convocar un evento de esa magnitud sin el refuerzo necesario. El sindicato pone el foco en la responsabilidad organizativa y advierte de que muchos padres confiaron en que se trataba de una actividad segura para sus hijos.
Los representantes sindicales insisten en que lo ocurrido "no es un hecho aislado", sino la consecuencia de una situación que, aseguran, se viene arrastrando desde hace tiempo. Según explican, "La plantilla viene trabajando desde hace tiempo con turnos al mínimo, patrullas unipersonales y falta de medios de protección adecuados, situación que ya había sido advertida por los representantes sindicales al Ayuntamiento y al Servicio de Prevención de Riesgos Laborales en múltiples ocasiones".
En los últimos meses, añaden, diez agentes han abandonado el municipio, se han producido jubilaciones y otros efectivos se encuentran en procesos selectivos avanzados en otros destinos, sin que —según el sindicato— se haya adaptado la organización del servicio a esta reducción progresiva. Para ellos esta situación provoca que "la cobertura efectiva de la seguridad recaiga sobre un número cada vez menor de policías, tanto en eventos multitudinarios como en el servicio ordinario diario."
Por su parte, el Ayuntamiento de Arroyomolinos sostiene que la suspensión del espectáculo musical se decidió en torno a las 00.35 horas y “siempre de acuerdo con las recomendaciones de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad”, con el objetivo de garantizar la seguridad de los asistentes.
El Consistorio explica que en los alrededores del recinto se había concentrado un “elevadísimo número de personas”, que intentaban acceder a una instalación cuyo aforo ya estaba completo. La finalización del evento, subraya, respondió “al cumplimiento estricto del protocolo de seguridad” diseñado para la fiesta.
El dispositivo desplegado incluía efectivos de la Guardia Civil, agentes de la Policía Local y voluntarios de la Agrupación Local de Protección Civil, además de una ambulancia. Según el Ayuntamiento, este esquema permitió proteger en todo momento la integridad de los asistentes y despejar el recinto por distintas vías.
Mientras el Consistorio agradece la “entrega, implicación y profesionalidad” de los cuerpos intervinientes, el sindicato lamenta que la imagen de Arroyomolinos " se vea afectada por una planificación insuficiente, especialmente ante el previsible efecto llamada provocado por la cancelación de festividades en otros municipios colindantes de la Comunidad de Madrid".
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