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El día que Rozalén lloró sobre las tablas y "ofició" una boda en directo
Con el vello erizado y las lágrimas a punto de inundar el recinto amurallado del Palacio Arzobispal
Alcalá de Henares |

Que la música es magia, fue algo que aprendí desde bien pequeña. Rozalén, de la mano de Noe y Sofi, una hermosa pareja, fueron capaces de corroborarlo en el concierto que la artista celebró en nuestra ciudad. Con las emociones a flor de piel, fue difícil contener el llanto. Ni María, ni Noe, ni Sofi, ni un centenar de personas más, fueron capaces reprimir las lágrimas que, si hubiesen sido derramadas, bien podrían haber "inundado" el recinto amurallado del Palacio Arzobispal.

Una noche de ensueño

El concierto comenzó media hora más tarde de lo previsto. La afluencia de público era tal que hubo que esperar, al menos, 30 minutos para que el recinto se llenase. Pero eso no fue todo. La meteorología estuvo a punto de hacer de las suyas y descargar una tunda de agua sobre los asistentes; sin embargo, como si de antemano conociese el desenlace de la noche, pasó de largo evitando que se suspendiese un evento para recordar.
La música deleitaba a un público entregado, los acordes fluían y María sonaba magistral junto a la Catedral alcalaína. Los temas se sucedían cuando, sin previo aviso y ante la expectación del público, la artista bajó del escenario. En un intento por reforzar el compromiso social que desarrolla más allá de sus canciones, se dirigió al público e invitó a una pareja a compartir un emotivo momento sobre las tablas. Ellas, Noe y Sofi, vecinas de Madrid y Toledo, acudieron a Alcalá a disfrutar de su artista favorita.
Una vez en lo alto del escenario, una de ellas, dispuesta a romper todas las barreras, hincó su rodilla en tierra decidida a pedirle matrimonio al amor de su vida. Tras unos segundos de tensión, una avalancha de lágrimas derramadas y Rozalén convertida en una improvisada “maestra de ceremonias”, la emoción se apoderó de los asistentes. La propuesta fue interpretada por Bea en lengua de signos. Es sorda, sí; pero si eso no es impedimento para acudir a un espectáculo y “escuchar” música, tampoco lo es para pedirle matrimonio a su pareja. La respuesta no se hizo esperar, un sí rotundo erizó el vello de los casi dos mil espectadores que no pudieron contener la emoción ante una pedida de mano oficial y una espontánea boda.

 La noche fue inexplicable a la par que conmovedora: muchos éxitos, diversión, alegría, una improvisada boda y un público rendido a los pies de la artista

Más que especial

Para todos, incluida María, era una noche muy especial. No muchos sabían que la artista vivió en Alcalá desde que nació hasta los 2 años, casi como Cervantes. Posteriormente, su familia pondría rumbo a Albacete. Aunque apenas recuerde mucho de su época en nuestra localidad, era un concierto más que único. Se trataba del último espectáculo en España antes de su gira latinoamericana; todo ello justo después de haber actuado hace unos meses en el Teatro Cervantes y coincidiendo con el aniversario de su exitoso disco “Cuando el agua suena…”.
La noche fue inexplicable a la par que conmovedora: muchos éxitos, diversión, alegría, un público rendido a los pies de la artista… Hay que vivir un concierto en directo para comprender que sus letras sobrepasan un simple tema musical.
Que la música es magia, fue algo que aprendí desde bien pequeña. Gracias Rozalén por hacernos partícipes de tu alma, por confirmar que estábamos en lo cierto.