La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha denunciado públicamente la situación que atraviesa el Centro Penitenciario Madrid III-Valdemoro, alertando de un “progresivo deterioro” en las condiciones de funcionamiento, seguridad y gestión del personal durante los últimos dieciocho meses.
A través de un comunicado dirigido a la dirección del centro, la sección sindical expone diversas deficiencias que, según aseguran, afectan tanto a los trabajadores como a los internos y comprometen el correcto funcionamiento de la prisión.
Entre los principales problemas señalados destaca la falta de asistencia sanitaria presencial. Según CSIF, las once plazas de médico previstas en la Relación de Puestos de Trabajo se encuentran vacantes y actualmente el centro únicamente dispone de un facultativo con contrato temporal en horario de tarde. Fuera de ese horario, explican, se recurre a sistemas de telemedicina y, en casos de urgencia, al servicio de emergencias 112.
El sindicato también alerta de una situación de “sobrepoblación” en módulos de alta conflictividad, especialmente en los módulos 7, 8 y 9, donde aseguran que los ratios de ocupación superan ampliamente los niveles adecuados de seguridad y operatividad. A ello se suma, según el comunicado, una dotación “claramente insuficiente” de personal de vigilancia, lo que estaría generando un aumento de incidentes regimentales y una pérdida de autoridad del personal funcionario.
En materia de infraestructuras, CSIF denuncia importantes carencias relacionadas con la iluminación de patios y zonas comunes, así como la obsolescencia de los sistemas de videovigilancia y la falta de medios técnicos adecuados. El sindicato considera que estas deficiencias incumplen las condiciones mínimas recogidas en la legislación penitenciaria.
Otro de los aspectos que preocupa a la organización sindical es la elevada rotación de trabajadores. Según indican, aproximadamente el 50% de la plantilla habría abandonado el centro en los últimos concursos de traslados, convirtiendo la prisión “en un destino de tránsito” y provocando una pérdida de experiencia y continuidad en el servicio.
CSIF atribuye esta situación a una política de gestión “excesivamente rígida”, marcada —afirman— por la falta de diálogo social y por la ausencia de respuesta a demandas relacionadas con la planificación de vacaciones, la conciliación laboral y la organización del trabajo.
Ante este escenario, el sindicato solicita a la dirección del centro la adopción de medidas urgentes. Entre ellas, reclaman una revisión de la política de personal, mejoras inmediatas en seguridad e infraestructuras y la apertura de canales de negociación estables con las organizaciones sindicales. “Todo ello con el objetivo de garantizar la seguridad, el buen orden y el correcto funcionamiento del establecimiento”, concluye el comunicado firmado por CSIF Prisiones Valdemoro.