La economía española mantuvo su crecimiento en el inicio de 2026, aunque con una ligera desaceleración respecto al cierre del año anterior. El Producto Interior Bruto (PIB) aumentó un 0,6% en el primer trimestre, dos décimas menos que en el trimestre previo, según el avance de la Contabilidad Nacional publicado por el Instituto Nacional de Estadística.
Pese a esta moderación, el ritmo interanual se ha acelerado hasta el 2,7%, una décima más que en el trimestre anterior, lo que sitúa a España entre las economías más dinámicas de la zona euro, según destaca el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa.
El crecimiento trimestral ha estado sostenido principalmente por la demanda interna, que aportó cuatro décimas, frente a las dos décimas del sector exterior. En este contexto, el consumo de los hogares se consolida como uno de los motores clave de la economía, con un avance del 0,6% entre enero y marzo, apoyado en la fortaleza del mercado laboral.
Sin embargo, otros componentes han mostrado una evolución más contenida. La inversión moderó su crecimiento hasta el 0,4%, mientras que el gasto público mantuvo un incremento del 0,2%. Por su parte, el consumo de las instituciones sin fines de lucro destacó con un crecimiento del 2%.
En el ámbito exterior, tanto exportaciones como importaciones registraron descensos trimestrales, lo que limitó la aportación del sector exterior al crecimiento. En términos interanuales, la demanda externa restó siete décimas al PIB, frente al impulso de 3,4 puntos de la demanda nacional.
Desde la óptica productiva, todos los grandes sectores presentaron avances trimestrales, con especial dinamismo en las ramas primarias, que crecieron un 3,3%. La industria aumentó un 0,4%, la construcción un 0,1% y los servicios un 0,7%.
Uno de los datos más destacados es la evolución del empleo y la productividad. Las horas trabajadas crecieron un 2,1% interanual y los puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo un 2,8%. Además, la productividad por hora trabajada registró un aumento del 1% en tasa trimestral, el mejor dato desde comienzos de año.
En términos de renta, la remuneración de los asalariados se incrementó un 7,2% interanual, reflejando tanto el aumento del empleo como la mejora de los salarios. Mientras, el PIB a precios corrientes avanzó un 6% interanual y el deflactor se moderó hasta el 3,2%, lo que apunta a una contención de las presiones inflacionistas.
El Ministerio de Economía ha subrayado que este comportamiento se produce en un contexto marcado por tensiones internacionales, como el impacto de la guerra en Irán sobre los precios energéticos, y ha destacado que las medidas adoptadas recientemente están contribuyendo a amortiguar sus efectos sobre hogares y empresas.