El año 2025 se ha consolidado como un ejercicio positivo para el empleo en España, con un nuevo récord de ocupación y una notable reducción del paro. Los datos que arrojan la Encuesta de Población Activa (EPA) al cierre del ejercicio de 2025 son indiscutiblemente buenos, con una bajada del paro, récord de ocupados, con el sector privado tirando de las nuevas contrataciones... Es la cara buena de una moneda que desde el sindicato CCOO no dudan en ensalzar. Pero al mismo tiempo, alertan de la otra cara, la más fea, en la que aparece la desigualdad y la precariedad.
El 2025 cierra con 22,46 millones de personas ocupadas, el nivel más alto de la serie histórica, mientras que el paro cayó por debajo de los 2,5 millones por primera vez desde 2008. La tasa de desempleo se situó en el 9,9%, rompiendo la barrera del 10% por primera vez en casi dos décadas. Este descenso coincide con un nuevo año de intensa creación de empleo, con 605.400 personas ocupadas más que en 2024, lo que vuelve a situar a España como el país que más empleo neto genera dentro de la Unión Europea.
La secretaria confederal de Formación y Empleo de Comisiones Obreras, Loli García, valora de forma positiva la evolución del mercado laboral, aunque subraya que aún quedan retos pendientes. “Aunque la mejora es evidente, todavía hay elementos de desigualdad y precariedad por corregir”, advierte. A su juicio, España puede aspirar a un pleno empleo de calidad si se refuerza la activación económica mediante una política industrial y de desarrollo sectorial que genere puestos de trabajo estables y sostenibles.
La evolución trimestral también refleja una dinámica favorable, impulsada en parte por la campaña navideña. Entre el tercer y el cuarto trimestre de 2025 se crearon 76.200 empleos, más del doble que en el mismo periodo del año anterior. En paralelo, el número de personas paradas se redujo en 136.100, situando el total en 2,48 millones.
Pese a estos avances, CCOO recuerda que España continúa registrando una de las tasas de paro más elevadas de la Unión Europea, muy por encima de la media comunitaria, situada en torno al 6%. Por ello, el sindicato reclama profundizar en la regulación de la contratación a tiempo parcial -que afecta de forma especial a las mujeres-, avanzar en una distribución más equitativa de los beneficios empresariales, seguir elevando los salarios y reducir la jornada laboral.
Asimismo, García subraya la necesidad de reforzar las políticas públicas en materia de vivienda. “No podemos olvidar la intervención a corto, medio y largo plazo en este ámbito, que se ha convertido en uno de los principales problemas de la clase trabajadora”, concluye.