Tras las quejas de la oposición en Madrid sobre la gestión y la carta entregada por el cobro de la Tasa de Basuras en Madrid, la delegada de Economía, Hacienda e Innovación, Engracia Hidalgo, ha asegurado que desde el año 2019, el Ayuntamiento de Madrid ha seguido con su política fiscal de bajada de impuestos, “ni una sola tasa, ni un solo impuesto se ha tocado a la alza”. Eso sí, a partir del año 2022, tuvieron que hacer frente a la Ley aprobada por el Gobierno de España, con respecto a la Tasa de Residuos, en la que establece que “las entidades locales establecerán en el plazo máximo de tres años una tasa o prestación patrimonial que refleje el coste directo e indirecto de las operaciones de recogida, transporte y tratamiento de residuos”.
Hidalgo ironiza con las declaraciones de la oposición sobre que es una tasa “injusta y cara” cuando “son ustedes quienes la imponen y cara cuando me dicen hasta la última cosa de lo que tengo que meter en esa tasa”. Eso sí, tiene claro que desde el equipo de Gobierno no han dicho “ni una mentira” en esa carta porque “lo que es la verdad es lo que estoy contando”, continúa argumentando la edil popular.
“Critican esta tasa cuando han subido los impuestos de la nación 100 veces”, añade, mientras pone de ejemplo, que si el equipo de Gobierno de la nación hubiera “deflactado la tarifa en el IRPF, solo eso hubiera supuesto 400 euros a cada madrileño, pero la tasa solo supone 141, con lo cual no tiene sentido que la critiquen”.
Cabe destacar que el Ayuntamiento de Madrid ha estado diez años sin poner el cobro de la Tasa de Residuos, pero ahora, tras la Ley 7/2022, 8 de abril, supondrá para los vecinos una media de 140 euros para los madrileños y 300 euros para los locales comerciales, aunque el precio variará en función del barrio en el que se viva.
La Tasa de Basuras, así, se calcula de acuerdo a una tarifa básica, que es una cuota fija para cada inmueble en función del tramo de valor catastral en que se encuentre. Por otro lado, de acuerdo a la generación que se articula a partir del barrio como unidad territorial de referencia y establece cuotas fijas para cada inmueble, en función de los kilos generados en el barrio, por persona y año. Y, finalmente, el coeficiente de calidad en la separación de residuos se aplica al importe de la tarifa por generación, según el barrio al que pertenezca el inmueble.