Parece mentira que, con todo lo que está sucediendo, no aprendamos la lección. Es increíble ver desde la distancia cómo en los partidos prosperan los mediocres y los que realmente no saben hacer la “o” con un canuto, además de, como norma general, ser bastante malintencionados, por no decir hijos de fruta.
En general, la política se ha convertido en una suerte de oficio donde ser cabrón, incluso con los compañeros de tu propio partido, es la tónica habitual.
Por poneros un ejemplo reciente: el día dos de mayo, Día de la Comunidad, estando allí hablando con unos y otros, apareció José Antonio, un dinosaurio de la política de hace unos años, exalcalde de Humanes de Madrid, al cual le dediqué numerosas portadas por su comprometida y precisa condición de alcalde.
Se acercó y le dijo, en tono fanfarrón, a la persona que estaba allí charlando tranquilamente:
—Cuidado con este gilipollas.
Jajaja. Así, a bocajarro.
Después vinieron las típicas bromitas de “qué cabroncete eres”, “ya sabes que te quiero mucho”, jajaja, turu turu turu… Pero la frase buena fue otra:
—Ten cuidado, que a mí me quitó de alcalde.
Como si yo tuviese una varita mágica o algo así. Como si pudiese colocar los votos en las urnas o meter cordura en la mano de los que ponen y quitan candidatos en los partidos.
Pues no.
Pero sí es cierto que siempre tuve una intuición con él. Y, aparte de los chascarrillos que todos sabemos de muchos de los que mandan, y de JAS Malo, como así le llaman, lo cierto es que nunca pensé que su degradación moral y su chapucería política llegasen hasta el punto de, incluso ahora, putear al que es su sustituto.
Os explico. Él quedó como diputado en la Asamblea, así, para que no pudiese protestar mucho cuando Serrano le invitó a irse a media legislatura. Pues bien, después de darle incluso una salida honrosa, ahora está puteando a su sucesor, Óscar, con toda suerte de desprecios y desmanes, además de estar pasando información de forma sostenida al opositor de Vox en el municipio para que cargue contra su propio partido.
Le hemos pillado pasándole información a través de las redes sociales.
Habrá que ser jeta para criticar ahora lo que tú no hiciste en un huevo de años de caudillismo humaneril, y exigirlo en apenas unos meses. Tela.
La realidad es que muchas de esas cosas que ahora critica son, precisamente, consecuencia de sus propias cacicadas cuando, hace apenas un par de años, aún era alcalde. Pero él, con su lealtad infranqueable a sí mismo y a sus intereses, solo puede hacer una cosa: cagarse en el trabajo de un compañero que durante mucho tiempo, demasiado quizá, cargó con el silencio de sus mierdas.
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Le hemos pillado pasándole información a través de las redes sociales.
Esto es un aviso a todos los ciudadanos de Humanes.
La política, cuando se vive desde la barrera, como yo hago muchas veces, se ve muy fácil. Pero cuando te metes dentro, como también hago ahora, lo que ves es una suerte de idiotas que se creen divinos por tener el mandato popular y a los que se les olvida muy rápido que están para servir, no para ser servidos.
No sé. Quizá en unos años todo esto sea muy diferente. Porque, desde luego, la política de Madrid de ir quitando gallifantes de este tipo, australopithecus políticos, y poner gente joven y más competente, creo que traerá buenas cosechas en cuanto a mejoras para toda la región.
¿Dónde está Wally?
En fin, reflexiones de un viernes.
Porque si nos metemos en materia nacional… pufff, qué pereza. Ya barren otros.