La reciente imputación a José Luis Rodríguez Zapatero por presuntos delitos de organización criminal, blanqueo de capitales y tráfico de influencias se ha convertido en el eje central de la última sesión en el Parlamento madrileño. A pesar de los esfuerzos de la oposición por reconducir el foco hacia la gestión autonómica, el Partido Popular ha logrado situar al expresidente socialista en el epicentro del debate, convirtiéndolo en el protagonista indiscutible de la jornada.
La encargada de abrir el fuego cruzado ha sido Isabel Díaz Ayuso, quien no ha dudado en tildar al exjefe del Ejecutivo como el "padrino del sanchismo". Dirigiéndose directamente a los escaños del PSOE, la presidenta madrileña ha acusado a la formación de promover un "socialismo bolivariano" diseñado, según sus palabras, para "desguazar" a la clase media, generar pobreza y "vivir de ella". Ayuso ha puesto como contraejemplo la situación de Venezuela, argumentando que mientras el país sufría un éxodo de ocho millones de personas, "ustedes iban a saquearla", en alusión directa a los controvertidos viajes de Zapatero.
En la misma línea se ha pronunciado Carlos Díaz-Pache, portavoz del Grupo Parlamentario Popular, quien ha subido al estrado censurando lo que considera una red de "cómplices" tejida en torno a los escándalos que salpican tanto a Zapatero como al actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Díaz-Pache ha ido más allá al sentenciar las siglas del Partido Socialista, afirmando rotundamente que este "ya no existe". Según el portavoz de los populares, el PSOE histórico falleció en el momento en que Zapatero suscribió el pacto de Tinell; hoy en día, añade, Sánchez "sólo se dedica a enterrar sus restos entre Venezuela, China y la República Dominicana", concluyendo que los militantes actuales "hace tiempo que están votando a un fantasma".