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No hay educación sin creatividad
La escuela clasifica y estandariza, castiga el error y premia las respuestas correctas, lo que hace que no quede lugar para la imaginación
Tres Cantos |

En su famosa TED Talk, con más de 70 millones de visualizaciones, Ken Robinson defiende la importancia de la creatividad en la educación: “La creatividad ahora es tan importante en la educación como la alfabetización, y deberíamos tratarla con el mismo estatus”. El especialista señala que el actual sistema se centra en la lengua y las matemáticas, mientras que sitúa a las artes como una prioridad secundaria.

El talento que se pierde

Robinson ejemplifica este concepto con una niña de 4 años que dibuja de manera espontánea. “¿Qué haces?”, le preguntan. “Dibujando a Dios”, contesta ella. “Pero nadie conoce cómo es Dios”, le dicen. “Cuando termine, lo sabrán”, respondió ella con la confianza natural de la niñez. Todos los niños son creativos por naturaleza, asegura. El conflicto aparece cuando la escuela clasifica y estandariza, se castiga el error y se premia únicamente las respuestas correctas, lo que hace que no quede lugar para la imaginación. “Contamos con un sistema educativo creado para el siglo XIX”, declara.

Tres oportunidades para mejorar

La estructura actual de muchas escuelas coloca en la cúspide a las matemáticas y la lengua, mientras que en la base se encuentran la danza y la música. Antes este paradigma, Robinson cuestiona: “¿Por qué le damos más valor a un contador que a un bailarín?

El temor al fracaso es otra barrera: “Si no estás dispuesto a cometer errores, nunca lograrás nada original”. La creatividad surge de la experiencia, los fallos y las correcciones. Por último, la educación masiva olvida que “debemos considerar a los niños como individuos, no como lotes”, cada uno con talentos y ritmos propios.

Robinson no propone eliminar el currículo, sino llenarlo de creatividad: matemáticas con problemas abiertos que permitan varias respuestas, ciencias mediante experimentación libre, lengua a través de relatos únicos y evaluación del proceso en lugar del resultado final.

La mirada del aula

Gissell Hernández, profesora de arte de Casvi International American School, subraya que la creatividad sigue sin estar suficientemente fomentada porque se entiende de forma limitada como algo “solo artístico”. Pero en realidad, es la capacidad de generar ideas y soluciones originales ante cualquier desafío.

Según Hernández, el miedo a equivocarse y la necesidad de seguir instrucciones paso a paso frenan a muchos alumnos cuando se enfrentan a proyectos abiertos, justamente aquellos que más los ayudan a pensar por sí mismos.

Además, recuerda que las artes visuales no solo inspiran, sino que también desarrollan habilidades cognitivas complejas como el pensamiento crítico y abstracto, la flexibilidad, la toma de decisiones o la planificación. En otras palabras, son competencias que el sistema educativo valora, pero que a menudo se asocian solo a materias serias.

Por eso, insiste en dos aspectos esenciales: dedicar más tiempo a la planificación y ofrecer formación al profesorado, y también acompañar a las familias en cambiar su mirada. El arte no es menos importante que las matemáticas o la lengua, ya que ayuda a desarrollar las capacidades humanas que dan sentido a lo que aprendemos y prepara a los estudiantes a enfrentarse a problemas reales que no tienen una única solución correcta.

El mundo necesita creadores

En un mundo donde la inteligencia artificial se encargará de las tareas repetitivas, el pensamiento divergente se convierte en la habilidad más valiosa. "Nuestro trabajo consiste en formar el espíritu humano completo, no únicamente su intelecto”, defiende Robinson.

La verdadera pregunta que debemos hacernos es: ¿cómo ayudamos a cada niño a descubrir su potencial único? Y esa respuesta comienza en las aulas.

Más información en www.casvitrescantos.com