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Si tuvieras que elegir una sola palabra para definir a Torrejón de Ardoz, ¿cuál sería? Probablemente, la más repetida sería: "Fiestas". Sin embargo, aunque las celebraciones forman parte de la identidad local, la portavoz municipal de Más Madrid, Ruth Grass, advierte de que el actual modelo de gestión podría pasarle factura al Gobierno de Alejandro Navarro debido a su impacto en el vecindario.
En su balance sobre la situación del municipio, Grass lamenta que la ciudad se haya transformado en el "parque temático" de la región, una deriva en la que, a su juicio, se prioriza el ocio masivo "cueste lo que cueste".
Nadie duda de que Torrejón de Ardoz suele colgarse la medalla a los mejores festejos de la Comunidad de Madrid o, al menos, del Corredor del Henares. No obstante, el volumen de la partida presupuestaria destinada a estas actividades ha encendido las alarmas de la oposición, que señala que el gasto real no solo es elevado, sino que llega a desbordar las previsiones oficiales.
En este sentido, Grass ha denunciado que la inversión destinada exclusivamente a los conciertos de este año —estimada en más de tres millones de euros— ya supera por sí sola el presupuesto total asignado formalmente a la concejalía de Festejos. "Se han vuelto locos", sostiene con firmeza la portavoz torrejonera, alertando de que "Torrejón es una fiesta constante" cuyas consecuencias terminan pagando los propios residentes.
Más allá del debate puramente económico, desde Más Madrid ponen el foco en las repercusiones del día a día, vinculando directamente este calendario ininterrumpido de eventos con el notable incremento en la generación de residuos urbanos. La falta de sostenibilidad en las grandes aglomeraciones es una de las principales críticas de la concejala, quien concluye de manera tajante: "no creo que en los conciertos se preocupen por reciclar".
Mientras tanto, la deuda municipal apenas disminuye, incide Grass, recordando que Torrejón fue intervenido por el propio Ministerio de Hacienda y, cuando una ciudad se mete en un plan de ajuste para controlar su deuda, las reducciones de impuestos quedan, de facto, fuera de las posibilidades de cualquier Gobierno. Una situación que no ayuda a la actual tasa de basuras del municipio.
Grass ha puesto sobre la mesa las "injusticias" de una tasa que, si bien nació con la promesa de fomentar la sostenibilidad y el cuidado del planeta, ha terminado derivando en un escenario de profunda desigualdad local. En la práctica, la realidad es que cada municipio está fijando sus propias reglas de juego, desvirtuando el propósito original de la medida.
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