La solidaridad no caduca en la Comunidad de Madrid. Tras años aportando ayuda material y humana ante diversas catástrofes fuera de sus fronteras, la región se enfrenta ahora a uno de sus episodios más oscuros: un devastador incendio que ya ha calcinado más de 25.000 hectáreas, el peor de la historia de la región, y que ha situado la cifra global de personas afectadas en más de 90.000 entre la Comunidad de Madrid y la provincia colindante de Ávila.
Con más de 63.000 evacuados directos que han tenido que abandonar sus hogares y más de 30.000 vecinos confinados por la toxicidad del humo en decenas de municipios, el desastre interregional ha exigido un despliegue asistencial y logístico sin precedentes. Ante una emergencia de este calibre, la respuesta institucional de la mayoría de las localidades madrileñas ha vuelto a ser masiva y ejemplar.
Desde Alcalá de Henares, pasando por Alcorcón, Getafe, Leganés, Móstoles, Boadilla del Monte, Las Rozas de Puerto Real, Villaviciosa de Odón, Villamanta, Brunete, Sevilla la Nueva, Alcobendas, Villanueva de la Cañada, Collado Villalba, Pozuelo de Alarcón, Villanueva de Perales, Villamantilla y Navalcarnero -que acoge a su vez el Puesto de Mando- ; todos ellos han puesto a disposición del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso sus recursos municipales para acoger a los evacuados por el fuego.
Atendiendo a las cifras oficiales reportadas por fuentes regionales, los municipios han dispuesto de forma inmediata los siguientes espacios de acogida:
A esta respuesta se suman los medios desplegados en las labores de extinción por el Ayuntamiento de Madrid —con bomberos, Policía Municipal y sanitarios del Samur-PC volcados en el foco del pantano de San Juan— y Aena (Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas), que ha enviado más de 20 efectivos y cinco vehículos pesados y logísticos a la zona de Robledo de Chavela.
En contraste con este despliegue regional, destaca la ausencia de un municipio clave en la zona sur: Fuenlabrada. Con más de 180.000 habitantes y un presupuesto municipal de gran envergadura (253 millones de euros), la aportación oficial del consistorio dirigido por el alcalde socialista Javier Ayala se ha limitado al envío de dos vehículos de Protección Civil durante el fin de semana.
Los hechos y los datos cuantitativos reflejan una clara desproporción en el esfuerzo institucional en el que ya se ha declarado como el peor incendio de la historia de la Comunidad de Madrid. Mientras localidades de menor tamaño o con presupuestos más reducidos como Villamanta (220 plazas), Sevilla la Nueva (100 plazas) o Brunete (153 plazas) han habilitado instalaciones completas de acogida, Fuenlabrada no ha dispuesto de una sola plaza de pernocta oficial.
El municipio cuenta con dos pabellones cubiertos de gran capacidad —el Pabellón Fernando Martín (calle Grecia) y el Pabellón del Arroyo (calle Fuentesaúco)— además de cinco complejos polideportivos municipales (Fermín Cacho, El Trigal, La Cueva, La Solidaridad y Loranca). Ninguno de estos recintos ha sido puesto a disposición para labores logísticas ni de evacuación.
Fuenlabrada es uno de los núcleos urbanos con mejor conectividad y capacidad logística del sur de Madrid, situándose a escasa distancia de las zonas más afectadas en comparación con otros municipios que sí han movilizado recursos asistenciales.
Mientras el incendio continúa activo y las necesidades de acogida y logística siguen requiriendo la máxima colaboración interinstitucional, la contribución de una de las grandes ciudades de la región contrasta sustancialmente con el esfuerzo coordinado por el resto de la Comunidad de Madrid.