MENÚ

CARTA DEL DIRECTOR | Madrid no se toca
Carta abierta a Isabel Díaz Ayuso tras el acto de Sol
MADRID |

Querida Isabel:

Aún recuerdo el día que te dije que serías la candidata del Partido Popular a la Comunidad de Madrid.

Tú decías que no y apostabas por Terol, pero yo siempre he tenido mucha intuición.

Ha llovido mucho desde entonces. Te he criticado cuando lo he creído necesario y también te he aplaudido cuando lo has merecido.

Al no ser periodista, me permito decir lo que pienso sin pedir permiso y sin contrastar más que conmigo mismo aquello sobre lo que ya he formado criterio.

Hoy, el acto de Sol, me ha hecho llorar.

Y no me ha dado vergüenza.

He llorado allí, sentado, rodeado de gente importante, cuando esos chavales de Parla —quizá una de las ciudades más pobres de Madrid— han contado cómo salvaron la vida a una persona en Irlanda. Podían ser mis hijos.

La sacaron del agua poniendo en peligro su propia vida.

Le hicieron la RCP.

Se metieron allá donde otros solo miran.

“Estábamos para ayudar”, dijeron.

Grandioso.

Realmente inmenso.

Sin esperar nada. Sin pedir nada.

Solo ayudar a salvar una vida.

Casi nada…

Y me rompí.

Porque ahí está todo lo que de verdad importa.

Ahí está la libertad de la que tanto hablamos y tan poco entendemos.

La libertad no es un eslogan.

No es una pancarta.

No es una campaña.

La libertad es esto.

Es estar en el sitio correcto cuando toca y hacer lo que hay que hacer, aunque nadie te esté mirando.

Es elegir quién quieres ser… y no fallarte cuando llega el momento.

Eso hoy ha estado ahí, delante de todos.

Y por un momento, la política ha dejado de ser política.

Y ha sido verdad.

Una verdad incómoda, porque nos recuerda lo lejos que estamos muchas veces de lo importante.

Porque mientras algunos compiten por el relato, por la foto, por el aplauso… fuera la vida sigue, y exige gente que actúe.

Hoy esos chavales han hecho más por la libertad que muchos discursos juntos.

Y eso conviene no olvidarlo.

También conviene no olvidar quién no estaba.

Una pena que Jurado, el alcalde de Parla, no estuviese allí para acompañar a esos chavales de su ciudad.

Porque dudo mucho que hoy un alcalde de Parla tuviese algo mejor que hacer que estar al lado de unos héroes de Parla.

Sí, de Parla.

Unos héroes de verdad.

Quizá estaba en otros menesteres. O quizá en otras procesiones.

O quizá en el bar “PAU5 y ZAMPO10”, tomando una cerveza con unas chistorras en familia.

Cada uno elige dónde estar cuando pasan las cosas importantes.

Y eso también dice mucho.

Lo demás es ruido.

Dicho esto.

Has dicho algo que conecta con mucha gente: que Madrid no se toca.

Y Madrid no se toca porque no es solo una administración.

Madrid es carácter.

Es rebeldía.

Es esa mezcla de orgullo, supervivencia y ganas de salir adelante sin pedir permiso, como los chavales de Parla.

Eso no se toca.

Y si hay que defenderlo, se defenderá.

Lo estamos defendiendo.

Ahora bien.

Decirlo emociona.

Sostenerlo… exige.

Porque la libertad no se proclama.

Se ejerce.

Se ejerce ante el poder, ante cualquier poder, incluso ante la muerte, la Parca, que se encontró de frente a estos chavales.

"Esta vez tú no ganas" gritaron y allá dejo el cuerpo con vida de esa persona.

Y se ejerce también cuando toca decidir, cuando toca incomodar, cuando toca elegir entre lo fácil y lo correcto.

Denunciar al poderoso, aunque toque comer lentejas.

Ahí es donde de verdad se mide todo.

Ahí es donde Madrid es castiza.

Esteban Hernando

Director

SoydeMadrid y TDM