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Cortes en la A-5, retenciones kilométricas y un rastro de indignación
Los agricultores bloquearon la circulación durante horas en protesta por su situación
Navalcarnero |

Los conductores que se disponían a acudir a sus puestos de trabajo en la mañana de este martes se encontraban con la sorpresa de diversos cortes de tráfico en varias carreteras españolas, como la autovía A-5, afectada en los tramos próximos a los puntos kilométricos 70 (a la altura de la localidad de Maqueda, en la provincia de Toledo) y 37,5, en paralelo a la urbanización Calypo-Fado, en el límite fronterizo con la Comunidad de Madrid.

En este último caso, además, los tractores bloquearon el puente que da acceso a la carretera en dirección Madrid desde la vía de servicio de la salida 36, impidiendo el paso de los vehículos con destino entrada a la capital. Todo ello con inicio en plena hora punta. Yo misma, residente en la mencionada urbanización, quedé atrapada por el colapso.

Los parones alternos en la vía, por su parte, dejaron retenciones kilométricas e indignación entre quienes llevaban a sus hijos al colegio o tenían una cita médica a la que no pudieron llegar, si bien se ha respirado mayoritariamente una atmósfera de complicidad y empatía por el motivo de la situación: la huelga y las protestas del sector agrícola, gremio que denuncia las consecuencias de las exigencias de Bruselas y cómo afectan a sus beneficios las imposiciones de la Agenda 2030.

Si ellos no trabajan, yo no como. Pero es que si yo no trabajo, tampoco como

La comunicación entre los vecinos de las zonas afectadas por grupos de WhatsApp y redes sociales fue continua durante toda la mañana, con el fin de comunicar cómo iba transcurriendo la jornada, que presentó las primeras novedades pasadas las dos y media de la tarde, con la apertura del acceso.

Entre los comentarios se ha podido leer de todo: desde "ojalá lo hicieran todos los días" y "hay que comprender a esta gente, que está apurada", hasta "¿y los que trabajamos que hacemos? yo he perdido un día que no me van a pagar", o "yo iba con un bebé llorando y vomitando y no me han dejado pasar".

Entre otros trastornos, el servicio de Cevesa, empresa que gestiona los autobuses que tienen parada en la urbanización, tuvo que ser interrumpido durante la mañana ante la imposibilidad de funcionar con normalidad, según comunicó la propia compañía.

Asimismo, algunas familias comentaban que no han podido dejar a sus hijos en clase porque no habían llegado los profesores. La actuación ha tenido gran impacto y afectación en un día laborable con mucho movimiento, máxime en lugares donde el transporte público es insuficiente; si el efecto es el esperado o no, se verá más adelante.