Por favor, antes de decir que soy un gilipollas, lee hasta el final, así
lo podrás decir con todas sus letras!!
Seguramente al final del artículo te explotará la cabeza jajaja.
Mari Carmen tiene 87 años.
Llevaba 71 viviendo en la misma casa.
Y ha terminado saliendo de ella en camilla mientras media España
discutía quién era el hijo de puta de esta película.
Para unos, la empresa propietaria.
Para unos, Sánchez.
Para otros, Ayuso.
Para otros, el Gobierno.
Para otros, ¡las leyes de vivienda de Franco!
Y hasta Lucía Etxebarria se ha llevado sus buenas hostias por decir que
Mari Carmen había tenido setenta años para ahorrar.
Yo voy a empezar por algo bastante más sencillo:
A Mari Carmen no había que echarla de su puta casa. Un Estado no puede
hacer esto.
Esto no es justicia, sino aplicación de leyes.
¿Estamos?
Perfecto.
Peroooooo…
Ahora viene la parte en la que probablemente empiece a dejar de estar de
acuerdo con unos y con otros.
Porque tampoco creo que la obligación de mantener a Mari Carmen en su
casa corresponda al propietario, ya sea buitre, paloma, hormiga o
tachuela.
Y esta pequeña diferencia explica buena parte de la gigantesca mierda
que hemos construido alrededor de la vivienda.
Mari Carmen pagaba alrededor de 500 euros mensuales.
Supongamos que el alquiler razonable de ese piso fueran 1.500.
Me da igual ahora si son 1.300, 1.700 o 2.000.
Tenemos una señora de 87 años que lleva prácticamente toda la vida
viviendo allí y que no puede asumir el precio actual.
Pues tengo una solución revolucionaria:
Que pague 500.
Y los otros 1.000 los pagamos nosotros, los grandes y generosos
contribuyentes: empleados los primeros, empresarios, empresas,
conductores, fabricantes de compresas, fumadores, alcohólicos…
Drogadictos y putas no… ellos no.
ZP tampoco.
Ni el Rey Emérito.
A ver… siempre hay excepciones que confirman la regla.
El Estado, vamos.
Todos.
Porque somos nosotros, como sociedad, quienes hemos decidido que una
señora de 87 años no debe quedarse en la calle.
Yo el primero.
No el señor que tuvo la casualidad de convertirse en propietario del
piso donde vive, ni siquiera el buitre que estudió las normas y pensó
que éramos un Estado serio en el que enchufar su pasta!!
Por asqueroso que sea.
Esto es lo maravilloso de algunos derechos cuando los proclaman los
políticos:
Los derechos siempre los paga otro.
Yo declaro un derecho.
Tú pagas la factura.
Y yo doy la rueda de prensa.
¡Cojonudo!
Si queremos proteger a las personas con rentas bajas, hagámoslo de
verdad.
No solamente a Mari Carmen.
A todas.
Establezcamos una renta asumible en función de los ingresos y, cuando
exista una situación acreditada de necesidad, el Estado completa
temporalmente la diferencia.
El inquilino paga lo que realmente puede pagar.
El propietario cobra.
No hay desahucio.
No hay policía.
No hay propietarios convertidos obligatoriamente en servicios sociales.
Y no hay una señora de 87 años saliendo de su casa en camilla.
Pero cuidado.
He dicho TEMPORALMENTE.
Esto es muy, muy importante!!
¿Y entonces qué?
Una legislatura.
¡Ni uno más!
Porque pagar alquileres no puede ser nuestra política de vivienda para
los próximos cincuenta años.
Esos cuatro años sirven para comprar algo muchísimo más importante:
Tiempo.
Solo cuatro años.
Esta sí es la prioridad nacional que algunos proclaman a bombo y
platillo.
Cuatro años para arreglar la puta avería.
Esta que crearon Franco y Suárez y González y Aznar, ZP, Rajoy y
Pedrito!
Todos.
Todos.
Todos la jodieron!!
Todos jodieron a Mari Carmen y a miles de Mari Cármenes.
Llevamos años escuchando que España tiene un problema de vivienda.
Y la solución siempre parece consistir en cualquier cosa menos en hacer
viviendas.
Limitamos.
Regulamos.
Prohibimos.
Subvencionamos.
Penalizamos.
Creamos observatorios.
Secretarías.
Direcciones generales.
Comisiones.
Mesas de vivienda.
Planes de vivienda.
Ambiente.
Medio Ambiente.
Ambiente total.
CTE, CTO, vigas para rascacielos en pequeñas viviendas unifamiliares…
Norma.
Norma 2.
Norma 10.000.000.000.
Pasta, más pasta y pasta.
Y probablemente una comisión para evaluar el plan que estudió el
anterior plan de vivienda, que nunca llegó a ponerse en marcha…
Vamos, casi como la educación!!
Mientras tanto un chaval abre un portal inmobiliario y descubre que por
1.000 pavos en Madrid poco más puede aspirar a un armario con
microondas.
Y después aparece algún iluminado explicándonos:
—Es que las nuevas generaciones prefieren alquilar.
¡LOS COJONES!
Las nuevas generaciones prefieren poder vivir en su casa!!
¿Es tan complicado?
Les hemos convencido de que entregar 1.000, 1.200 o 1.500 euros todos
los meses durante cuarenta años a otra persona es modernidad,
flexibilidad y movilidad.
Eso sí.
Proponer que esos mismos 1.000 euros sirvan para construir su propio
patrimonio parece peligrosísimo.
Pues vamos a hacerlo.
Menos algunas excepciones, claro…
O sea, al revés de cómo está.
Multiplicar por -1, a ver si cambia de signo la ecuación jajajaa.
Primera medida.
Todo terreno rústico situado a menos de 500 metros de suelo urbano podrá
acogerse a un procedimiento reglado y acelerado.
Muy, muy, muy acelerado.
Vamos, si me apuras, al revés:
Todo eso libre menos algunos cachos para aceras y calles…
Evidentemente no vamos a construir encima de un río, un espacio natural
protegido, una zona inundable o una autopista.
No seamos gilipollas.
Protección ambiental, riesgos, patrimonio, infraestructuras y demás
causas objetivas seguirán existiendo.
Pero fuera de esas excepciones quiero terminar con la maravillosa
capacidad administrativa de convertir un terreno que vale 20 en otro que
vale 200 simplemente trazando una línea sobre un plano y aportando un
sobre marrón.
Bueno, o un Trezor los más modernos…
Más suelo.
Muchísimo más suelo.
Porque cuando un bien necesario, imprescindible, escasea y aumenta su
demanda ocurre una cosa sorprendente:
Sube de precio.
Más si en diez años no se ha construido una mierda y han venido millones
de inmigrantes.
Miles de años de civilización y todavía tenemos que explicarlo.
Segunda medida.
El Estado publicará gratuitamente proyectos estandarizados de vivienda
de libre utilización.
Como si fuese código GNU.
¿Quieres una casa de 80 metros?
Aquí tienes cien modelos.
¿De 100?
Otros cien.
¿De 120, 500?
Elige.
Naturalmente después habrá que adaptar el proyecto a la parcela, hacer
geotécnico, cimentación acorde, instalaciones, acometidas y todo lo que
técnicamente corresponda.
Pero vamos, sin tanto mamoneo de los colegios más colegiados y
colegiosos de colegas que protegen sus intereses antes que la evidencia
más evidentemente evidente.
Dejemos de empezar cada puta casa como si estuviéramos construyendo la
Sagrada Familia.
Y si eres un particular construyendo tu vivienda habitual dentro de este
programa:
Carga fiscal específica de construcción: CERO.
IVA 0.
Gasoil, el agrícola.
Energía gratis a la construcción, cortesía de REE, que ya se queda con
bastante de las plantas solares particulares…
Porque hay algo maravilloso en nuestro sistema.
Decimos que tenemos una emergencia nacional de vivienda.
Alguien decide hacerse una vivienda.
Y entonces aparecemos nosotros para cobrarle por hacerla.
Castigarle por hacerla.
Joderle la vida con mil millones de leyes, normas, procesos y
soplapolleces diversas.
¿Ayuda?
0.
Brillante.
Pero no todo el mundo sabe construir.
Ni contratar arquitectos.
Ni negociar con constructoras.
Ni tramitar licencias.
Ni interpretar las toneladas de normativa que hemos creado para
conseguir que colocar un ladrillo encima de otro necesite prácticamente
un doctorado.
Pues hagamos cooperativas de propietarios.
Cincuenta personas quieren cincuenta viviendas.
Constituyen una sociedad laboral.
Los futuros propietarios son los socios.
La empresa no existe para hacer negocio con ellos.
La empresa son ellos.
Compra o aporta suelo, que será barato porque casi todo el suelo vale…
Urbaniza.
Contrata.
Construye.
Compra materiales conjuntamente.
Sin IVA ni polladas…
Negocia precios conjuntamente.
Y elimina buena parte del margen de intermediación porque el promotor
eres tú.
¿Y la burocracia?
Aquí viene mi parte favorita.
Pondremos funcionarios especializados a ayudar a estas sociedades.
Los que quieran trabajar, claro.
JAJAJA.
Y como quizá estemos pidiendo demasiado…
Pondremos agentes de Inteligencia Artificial.
Agentes públicos especializados en urbanismo.
Licencias.
Catastro.
Normativa.
Proyectos.
Financiación.
Contratos.
Certificaciones.
Subvenciones.
Una IA que no duerme.
Es barata y mucho más eficiente.
¡No sabes cómo maneja el Excel, tronco!
No toma café.
No se pone de vacaciones.
No pierde tu expediente.
Y, sobre todo, no te dice:
—Vuelva usted el martes de 9:12 a 9:27 con el formulario 47-B que puede
descargar de una web que dejó de funcionar en 2017.
Bienvenidos al puto siglo XXI.
Aquí viene la pregunta evidente.
—Muy bonito, Esteban. Pero ¿de dónde coño saco yo 120.000 o 150.000
euros?
ICO.
Financiación al 0% durante diez años para estas sociedades laborales
formadas por los propios futuros propietarios.
Con condiciones.
Con auditoría de resultados, ¡si no cumplen, pagan!
Con destino finalista del dinero.
Con garantías.
Y con el propio terreno como contragarantía cuando corresponda.
No estoy proponiendo regalar una casa.
Estoy proponiendo financiar su construcción.
El dinero vuelve.
Una vivienda cuyo coste financiable sean 120.000 euros son:
1.000 euros al mes durante diez años.
Sí.
Los mismos 1.000 pavos que hoy puede costarte alquilar cualquier cosa
medio decente.
Pero existe una pequeña diferencia.
En un alquiler, después del pago número 120 tienes que hacer el 121.
Después el 122.
Después el 123.
Y dentro de veinte años sigues pagando.
Aquí, después del pago 120…
LA PUTA CASA ES TUYA.
Qué concepto tan revolucionario:
PROPIEDAD.
¿Cuánto valdrá nuestra nación, España, si es una nación de propietarios
libres de cargas políticas porque no tienen dueños ni servidumbres!!
Porque una casa no es solamente un techo.
Es patrimonio.
Es ahorro.
Es seguridad.
Es familia.
Es herencia.
Imaginad millones de familias que dentro de quince o veinte años tengan
una vivienda pagada.
Cientos de miles de millones de patrimonio distribuido.
Quizá billones.
No solamente en fondos.
No solamente en bancos.
No solamente en el Estado.
En las familias.
Un país no es rico solamente porque su Estado recaude mucho.
Un país es rico cuando sus ciudadanos tienen patrimonio.
Una familia con una casa pagada soporta mejor un despido.
Una crisis.
Una enfermedad.
Una jubilación.
O la revolución de la IA que tenemos encima.
Eso también es construir un país triple A.
No solamente que el Estado tenga buenas cuentas.
Que las tengan sus ciudadanos.
Naturalmente aparecerá inmediatamente el listo:
—Pues construyo con suelo barato, financiación pública e impuestos
reducidos y vendo dentro de dos años por el doble.
No.
Durante quince años las viviendas construidas dentro de este programa no
podrán venderse libremente a precio de mercado.
El precio máximo de transmisión será:
Coste acreditado de construcción + 20% + actualización por IPC.
¿Quieres vivir?
Perfecto.
¿Quieres formar una familia?
Perfecto.
¿Tienes dos o más hijos en la casa que te has construido?
Te hago una estatua en la rotonda del barrio jajaja.
¿Quieres acumular patrimonio?
Ese es precisamente el puto objetivo.
Que tengas un patrimonio para tu futuro…
¿Quieres utilizar un programa público para pegar un pelotazo dentro de
dieciocho meses?
Te has equivocado de ventanilla.
Hazlo en el mercado libre!!!
Sin problema.
Dedícate al lujo y pon bañera de oro macizo!!
Eso sí!!
Pasados quince años:
LIBERTAD.
Es tu casa.
Véndela.
Alquílala.
Déjasela a tus hijos.
Haz con ella lo que te dé la gana.
Porque ya cumpliste tu parte del trato.
Podemos liberar todo el suelo del planeta y financiarlo gratis.
Y construir a la vez un país triple A con una capacidad de activos
inmobiliarios reales sin parangón, atrayendo diversidad de multitud de
países que traerían gente para poder establecerse en unas condiciones
dignas…
Pero todavía necesitamos construir las casas.
Necesitamos albañiles.
Electricistas.
Fontaneros.
Encofradores.
Carpinteros.
Instaladores.
Climatización.
Gente que sepa hacer cosas.
Así que otra medida:
FP intensiva de construcción de un año.
Módulo!!
¡CONSTRUYE TU PROPIA CASA!
JAJAJA.
Práctica.
Muy práctica.
Orientada directamente a los oficios que necesitamos.
Y además quiero recuperar una cosa que nuestros abuelos entendían
perfectamente:
Participar en la construcción de tu propia casa.
Permitamos periodos voluntarios de suspensión laboral de hasta seis
meses, sin coste salarial para el empleador y con las garantías
correspondientes, o sea, cotizando para el Estado, para quien quiera
participar directamente en la construcción de su vivienda dentro del
programa.
¿Quieres dedicar seis meses de tu vida a reducir varios miles de euros
el coste de la casa en la que probablemente vivirás treinta años?
Adelante.
¿Qué problema tiene?
Y ahora llegamos a algo muchísimo más importante.
Estamos entrando en una transformación provocada por la Inteligencia
Artificial que va a modificar radicalmente el mercado laboral.
Nadie sabe exactamente cuántos puestos desaparecerán, pero serán
millones y millones de personas sin trabajo.
Cuántos aparecerán.
Ni a qué velocidad ocurrirá.
Pero pensar que no habrá una transición laboral enorme me parece
bastante ingenuo.
¿Y qué hemos decidido hacer justo antes de esa transición?
Empujar a una generación entera a no tener patrimonio.
Magnífico.
Somos los mismos europeos que nos hemos quedado fuera de juego en la IA,
en la robótica, en la biomedicina, en la física cuántica, estos mismos
listos que sabemos de todo jajaja.
Trabajadores con empleos potencialmente más inestables y más pobres y
sin patrimonio…
Pagando alquileres enormes por vivir y casi ya por respirar.
Y dependiendo cada mes de conseguir suficientes ingresos para pagarle a
otro por el techo bajo el que duermen.
Precisamente ahora deberíamos hacer lo contrario.
Basta ya joder!!
Utilizar esta transición para crear patrimonio familiar, este es el quid
de la cuestión, patrimonio familiar y familias, jóvenes con hijos,
nacidos aquí y no importados de la miseria, así podremos contribuir a
erradicar la miseria allá donde se encuentre, porque seremos y tendremos
riqueza para poder hacerlo.
Porque si dentro de diez años una IA puede hacer parte del trabajo que
hoy haces tú, existe una diferencia gigantesca entre afrontar esa
situación debiendo 1.300 euros de alquiler el mes siguiente…
…o afrontarla desde una casa que ya es tuya.
Eso también es política social.
Probablemente una de las mejores políticas sociales que puede existir.
Mari Carmen llegó a los 87 años viviendo de alquiler.
No conozco suficientemente su vida como para juzgar por qué.
No sé cuánto ganó durante siete décadas.
Qué problemas tuvo.
Qué responsabilidades familiares soportó.
Qué oportunidades tuvo.
Qué decisiones pudo tomar.
Y cuáles sencillamente no pudo tomar.
Así que no pienso juzgarla.
Pero sí podemos aprender de su historia.
No fabriquemos millones de futuras Mari Cármenes.
Que además somos tan gilipollas que son nuestros hijos!!!
Tontos al cuadrado!!
A las Mari Carmen que existen hoy las protegemos.
Si una persona realmente vulnerable no puede pagar el alquiler,
temporalmente completamos la diferencia.
Y la pagamos todos.
No el propietario al que casualmente le ha tocado tenerla como
inquilina.
Pero al mismo tiempo ponemos toda la maquinaria del Estado a trabajar
para conseguir que la siguiente generación tenga una oportunidad real de
construir patrimonio.
Suelo.
Financiación.
Cooperativas.
FP.
Inteligencia Artificial.
Proyectos abiertos.
Menos impuestos.
Menos burocracia.
Más viviendas.
Más motivación y más ganas…
Y responsabilidad individual y colectiva.
Y cuántica jajaja.
Porque ayudar a una persona no debería consistir en conseguir que
dependa de tu ayuda durante toda su puta vida.
Por mucho que te joda que no te rinda pleitesía.
Debería consistir en conseguir que algún día:
Deje de necesitarte incluso si así fuere preciso despreciarte.
Porque un ciudadano con una vivienda pagada, unos ahorros y patrimonio
propio necesita bastante menos al político.
No necesita que cada cuatro años aparezca alguien prometiéndole una
ayuda para pagar el alquiler.
No necesita agradecer que le concedan una subvención.
No necesita preguntarse qué ocurrirá si cambia la legislación.
Puede mandar al Gobierno a tomar por culo cuando considere que lo está
haciendo mal.
Y puede votar a otro.
O al mismo.
O no votar.
Eso lo decide él y su libertad.
La propiedad no determina a quién votas.
La independencia económica tampoco.
Pero ambas hacen algo maravilloso:
Te permiten decidir como un perro sin dueño…
Y quizá por eso deberíamos hacernos una pregunta bastante incómoda.
¿Queremos ciudadanos permanentemente protegidos?
¿O queremos ciudadanos capaces de protegerse a sí mismos?
Yo lo tengo bastante claro.
Si cumple los requisitos de vulnerabilidad, completa el Estado su renta
y que termine sus días en la casa donde lleva viviendo desde que era
prácticamente una niña.
Pero a nuestros hijos no quiero prometerles que dentro de sesenta años
también les pagaremos el alquiler.
Quiero ofrecerles otra cosa.
Suelo.
Financiación.
Formación.
Herramientas.
Libertad.
Ganas e ilusión!
Y después decirles:
CONSTRUYE TU PUTA CASA.
Porque quizá la mejor política de vivienda no sea conseguir que todos
puedan pagar un alquiler.
Quizá sea conseguir que millones de personas…
DEJEN DE NECESITAR UNO.
Y si después de leer todo esto no estás de acuerdo con cosas tan básicas
como las aquí expuestas…
Amigo,
Amiga,
VETE A TOMAR POR CULO.
Porque quizá llevemos demasiado tiempo buscando el problema en los
propietarios.
En los inquilinos.
En los jóvenes.
En los mayores.
En los bancos.
En las constructoras.
En el vecino.
Y quizá el problema seas tú.
Tú, que has aceptado que pagar un alquiler hasta los 87 años es normal.
Tú, que llamas protección a conseguir que alguien dependa eternamente de
una ayuda.
Tú, que consideras peligroso facilitar que una familia construya su
propio patrimonio.
Tú, que prefieres administrar la escasez antes que permitir que
construyamos abundancia.
Y tú, que has terminado confundiendo ayudar a una persona con conseguir
que esa persona te necesite.
Así que sí.
Si queremos que Mari Carmen no vuelva a ocurrir:
DEJEMOS DE FABRICAR FUTURAS MARI CÁRMENES.
Y si eso también te parece mal…
Amigo,
Amiga:
VETE A TOMAR POR CULO.
TÚ ERES EL PROBLEMA.