España vive una de sus jornadas más negras en las vías. Lo que comenzó como un domingo de retorno para cientos de viajeros se truncó a las 18:45 horas en el término municipal de Adamuz. Según el último balance oficial ofrecido a las 10:30 de esta mañana, el número de fallecidos confirmados se sitúa en 39, aunque las autoridades advierten que la cifra podría aumentar en las próximas horas.
Mientras que el tren de la operadora Iryo ha sido totalmente evacuado, la atención se centra ahora en el convoy Alvia de Renfe. El impacto lateral provocó que dos de sus vagones se precipitaran por un terraplén de cuatro metros, quedando convertidos en un "amasijo de hierro" de difícil acceso.
En el lugar siguen trabajando efectivos de los Bomberos de Córdoba y la Unidad Militar de Emergencias (UME), desde donde mantienen las labores de rescate en los dos convoyes de Alvia. La inestabilidad del terreno y el riesgo de que los vagones se desplacen más por el talud están complicando unas tareas de rescate que se realizan "centímetro a centímetro".
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha comparecido esta mañana para arrojar luz sobre las posibles causas. Basándose en los datos de las cajas negras y la telemetría de Adif, el Gobierno ha descartado que el accidente haya sido un fallo humano, ya que ambos trenes circulaban por debajo (205/210 km/h) de la velocidad permitida (50 km/h). Así mismo, Puente aseguraba que el sistema de protección automática de la vía estaba operativo
Otras pesquisas apuntan a un fallo en la infraestructura o en el propio tren de Iryo. Sin embargo, fuentes de la compañía aseguran que la última revisión del convoy, que no tenía más de cuatro años de antigüedad, fue el pasado 15 de enero, tres días antes del accidente; mientras, el Gobierno recordaba que el tramo afectado había sido renovado en mayo de 2025
Con la negligencia del personal descartada, la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) trabaja sobre tres escenarios principales: un fallo mecánico en el eje (bogie) del último vagón del Iryo, una rotura súbita de la vía o un defecto en el sistema de cambio de agujas de la estación de Adamuz que pudo forzar la salida del tren de su trayectoria.
Ahora, la conexión de alta velocidad entre Madrid y el sur de España (Sevilla, Málaga, Granada y Algeciras) se encuentra totalmente interrumpida. Adif ha comunicado que la retirada de los restos y la reparación de la infraestructura llevarán varios días, por lo que se ha habilitado el teléfono 900 10 10 20 para informar sobre planes de transporte alternativos y atención a familiares.