España tuvo un debut amargo en el Mundial 2026. El lunes 15 de junio, en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, La Roja empató 0-0 contra Cabo Verde, una de las naciones más pequeñas en la historia de la Copa del Mundo y debutante absoluto del torneo. Fue apenas la cuarta vez en 16 apariciones mundialistas que el seleccionado español no gana su primer partido. Y aunque el resultado generó preocupación, la historia reciente y el formato del nuevo torneo invitan a la calma.
Las cuotas actuales sitúan a España en lo más alto de los pronósticos globales. Francia lidera las predicciones generales, mientras Brasil persigue de cerca a los galos. Inglaterra y Argentina completan el selecto grupo de favoritos absolutos. Para los aficionados que quieran aprovechar estas cuotas, el código promocional Kirolbet entrega un saldo de bienvenida útil para los pronósticos, especialmente en una edición donde el favoritismo está más repartido que en ediciones anteriores.
La calidad del plantel justifica el favoritismo. Lamine Yamal aporta desborde por las bandas, Pedri organiza desde el mediocampo con criterio, Fermín suma frescura, y Rodri da el equilibrio defensivo necesario para evitar contragolpes.
Luis de la Fuente sorprendió con una decisión que generó debate: dejó a Lamine Yamal en el banco. La Roja salió con Unai Simón en el arco, Marcos Llorente y Cucurella en los laterales, Cubarsí y Laporte de centrales, y arriba apostó por Ferran Torres, Oyarzabal y Pedri. La estrella de 18 años solo entró en el segundo tiempo. El seleccionador defendió la decisión por el ritmo intenso del calendario, pero el debate quedó instalado.
España monopolizó la pelota con un 74% de posesión y generó 24 remates, de los cuales solo 7 fueron al arco. Y los siete los atajó Vozinha, el portero veterano caboverdiano. El guardameta de 40 años, que juega en el GD Chaves de la segunda división portuguesa, evitó 1.46 goles esperados (xG) según las estadísticas oficiales de FIFA, una cifra que dimensiona el impacto real de su actuación más allá del número de paradas. Fue elegido jugador del partido y pasó de tener 50 mil seguidores en Instagram a más de 2 millones en pocas horas.
El tropiezo inicial genera dudas lógicas entre los aficionados más exigentes. Las redes sociales mostraron un enfado generalizado por la falta de efectividad. Aún así, la historia reciente ofrece un consuelo enorme para los optimistas: España también perdió su primer partido en Sudáfrica 2010, cuando Suiza venció 1-0 a la selección que terminaría ganando el Mundial. Aquel partido inaugural generó muchísimas críticas por la ineficacia ofensiva, y nadie en aquel momento imaginaba que ese mismo grupo levantaría el trofeo cinco semanas después. Un comienzo flojo no condena un torneo.
El próximo rival, Arabia Saudí, llega tras empatar 1-1 contra Uruguay en Miami, un resultado que sorprendió a propios y extraños. Marcelo Bielsa, técnico de la Celeste, fue durísimo en la rueda de prensa: "Era un partido ganable que no ganamos." Los Halcones Verdes mostraron solvencia táctica, presión asfixiante y peligro al contragolpe.
España debe ganar este partido del 21 de junio sin excusas. Sumar tres puntos devolvería el control del grupo y dejaría a La Roja con un pie en la siguiente ronda. Un nuevo tropiezo, en cambio, abriría una crisis interna a días del partido decisivo contra Uruguay.
El 27 de junio llega el partido más exigente. Marcelo Bielsa, el argentino que dirige a Uruguay en lo que será su tercera y última Copa del Mundo como entrenador (después de Argentina 2002 y Chile 2010), confirmó que se retirará tras el Mundial 2026. Antes del torneo, declaró sobre España: "Juegan bien de verdad. Tengo la sensación de que tienen jugadores para los próximos 15 años; es el estilo, el modelo de juego que admiramos."
La historia, sin embargo, no acompaña a La Roja. España nunca ha ganado a Uruguay en una Copa del Mundo: cuatro enfrentamientos previos, tres victorias uruguayas (incluyendo el inolvidable 4-2 de Brasil 1950) y un empate. Para esta generación de Lamine, Pedri y Cubarsí, romper esa estadística sería un primer paso hacia la consolidación histórica.
Uruguay tiene armas peligrosas: Darwin Núñez como referencia ofensiva, Manuel Ugarte dominando el centro del campo, Ronald Araújo liderando una defensa rocosa, y Federico Valverde rompiendo líneas desde atrás con potencia.
Las cuatro selecciones del Grupo H suman un único punto tras la primera fecha. España, Cabo Verde, Arabia Saudí y Uruguay están igualadas en lo que ya es uno de los grupos más impredecibles del Mundial. La situación obliga a una concentración total durante los próximos diez días, con dos partidos que valdrán la clasificación.
España necesita afinar la puntería, recuperar el ritmo competitivo, y muy probablemente devolver a Lamine Yamal al once titular. La calidad está, los nombres están, y el formato del nuevo Mundial (donde clasifican incluso los mejores terceros) ofrece un margen de error mayor que en ediciones anteriores. Pero el camino, después del 0-0 contra Cabo Verde, ya no es el sencillo trámite que los pronósticos auguraban. Y eso, en cierto modo, es justamente lo que hace al fútbol grande: que cada partido se gana en el campo, no en las cuotas.