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El Club de Amigos del Cocido y Aneto colaboran para entregar 40.000 platos de cocidos madrileños para los más vulnerables
Cáritas Diocesana será la encargada de distribuir los cocidos solidarios de esta inciativa
Madrid |

En el mes de enero la directiva del Club de Amigos del Cocido visitaba la huerta ecológica y fábrica de Aneto en Món Sant Benet en Barcelona, con el propósito de conocer de primera mano cómo se hacía su último producto estrella, el cocido madrileño.

Ahora esta relación empresarial ha provocado la entrega solidaria de 13.000 litros de distintos caldos, suponiendo así 40.000 platos, a Cáritas Diocesana de Madrid, para sí intentar paliar los efectos más adversos de la pandemia a los más vulnerables.

Pepe Soto, miembro de la directiva del club, explicaba cómo en ese encuentro pudieron comprobar la calidad de los ingredientes. Además, Aneto les propuso poner el sello del club y le pidieron a cambio que donasen una cantidad a Cáritas, siguiendo así su línea de actuación solidaria con los madrileños

El Club de Amigos del Cocido ayudará con 40.000 platos para los vecinos más vulnerables de la capital

Así el funcionamiento de este club gastronómico radica en dos reuniones al mes para probar cocidos, realizando un donativo por comida de 3 euros, consiguiendo entre 90 y 100 euros, dependiendo del número de asistentes.

La entrega de los caldos solitarios se realizará primero con unos 4.000 litros entre el Centro de Distribución de Alimentos, el Economato Solidario, la residencia de mayores Fundación Santa Lucía y el centro residencial JMJ 2011. La segunda entrega se realizará el próximo mes de enero, y se donarán otros 9.000 litros de caldo, suponiendo unos 28.000 platos.

El Club pretende compensar su dedicación, que desde febrero no han podido realizar ninguna convocatoria, en la cual han probado ya 282 cocidos y siempre en Madrid, excepto el encuentro de finde curso que suele ser en otra localización.

Soto explicaba cómo sería el mejor cocido: "Que sea de tres vuelcos, esto es, un primero de sopa «de fideos finos»; un segundo de garbanzos «de buena cochura, castellanos y no pellejudos», con patata cocida, repollo y zanahorias, y un tercero de carnes, «gallina mejor que pollo, morcillo de ternera bien cocida, hueso de jamón, si hay morcilla, de sangre, nunca de arroz, chorizo y, fundamental, tuétano». En cualquier caso, siempre habrá un referente imbatible: «Todos tenemos en la mente el cocido de nuestras madres»."