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La plantilla de Airbus en España ha iniciado este 1 de julio una huelga convocada por el Sindicato Independiente de Profesionales Aeronáuticos (SIPA), junto al resto de centrales sindicales: CCOO, UGT, ATP-SAE, CGT y UTIL en un conflicto laboral que se prolongará durante todo el mes y que llega tras meses de negociaciones sin acuerdo entre la representación social y la dirección de la compañía.
La convocatoria afecta a las empresas Airbus Defence and Space, Airbus Operations y Airbus Helicopters España, con una plantilla conjunta cercana a los 14.000 trabajadores en el país. El paro se desarrollará durante todas las jornadas laborales comprendidas entre el 1 y el 31 de julio.
El principal punto de fricción se sitúa en la revisión salarial correspondiente a 2026. El sindicato reclama que los incrementos salariales estén vinculados al Índice de Precios al Consumo (IPC) y denuncia que la compañía aplicó una subida salarial de forma unilateral sin alcanzar un acuerdo con la representación de los trabajadores.
Israel Paredes, representante de SIPA, ha atendido a SoydeMadrid y asegura que la convocatoria llega después de un largo proceso de negociación que, según sostiene, no ha dado resultados. "Llevamos ocho meses intentando negociar unas subidas salariales ligadas al IPC y entendemos que no ha habido una negociación real", afirma.
Según nos explica, las conversaciones comenzaron en noviembre de 2025 y empezaron a deteriorarse meses después. "A partir de abril se empezó a bloquear la negociación en el momento en que la empresa metió un elemento nuevo que ya no iba relacionado con las subidas salariales, sino con una modificación del convenio", señaló.
La huelga también incorpora otras reivindicaciones relacionadas con las condiciones laborales. SIPA denuncia la intención de reducir el teletrabajo de dos a un día semanal, una medida que considera una decisión unilateral de la empresa y que, según el sindicato, afectaría directamente a la conciliación de los trabajadores.
"Actualmente tenemos dos días de teletrabajo y la empresa toma una decisión totalmente unilateral sin contar con la parte social para disminuirlos a uno solo", afirmó Paredes.
Otro de los puntos que ha generado tensión es la gestión de las vacaciones. El sindicato sostiene que la dirección ha trasladado a parte de la plantilla la obligatoriedad de concentrar el disfrute vacacional durante agosto, rompiendo con la flexibilidad aplicada hasta ahora. "Nunca había sucedido algo así en Airbus. Siempre ha habido conciliación entre trabajador y responsable para decidir cuándo disfrutar las vacaciones", señala el representante sindical.
Pese a la convocatoria, SIPA insiste en que mantiene abierta la puerta al diálogo y niega haberse levantado de la mesa de negociación. "Siempre hemos estado dispuestos a sentarnos y negociar. No nos levantamos de una mesa hasta intentar llegar a un acuerdo", asegura Paredes, quien añade que el objetivo es recuperar un clima de "paz social" dentro de la compañía.
La primera jornada de huelga ha arrancado con un seguimiento que el sindicato considera superior al previsto. Según SIPA, centros como Getafe y la planta de San Pablo han registrado una participación destacada.
"El seguimiento está siendo masivo, más de lo que esperábamos", afirma Paredes, que destaca además el apoyo recibido por parte de la plantilla durante las primeras horas del paro.