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Una exposición a las obras juveniles de Pablo Picasso en Buitrago de Lozoya
Se trata de un recorrido por el proceso creativo de dos de las piezas de juventud más célebres del artista: Ciencia y Caridad y Primera Comunión
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La Comunidad de Madrid presenta la exposición El joven Picasso. Estudios técnicos. Obras de la colección del Museu Picasso, Barcelona. Se trata de un recorrido por el estudio técnico de la obra del artista a través del proceso creativo de dos de sus trabajos de juventud más señalados: Primera comunión y Ciencia y caridad. Podrá visitarse hasta el 3 de julio de 2022 en el Museo Picasso-Colección Eugenio Arias de Buitrago del Lozoya, con entrada gratuita.

La exposición, organizada conjuntamente con el Museu Picasso de Barcelona, está comisariada por Reyes Jiménez-Garnica (jefa de restauración y conservación preventiva de esta institución) y nos introduce en el estudio técnico de las creaciones del malagueño. Los análisis de materiales, los estudios de imagen y la fotografía digital en alta resolución, permiten al visitante seguir el rastro del artista y adentrarse en el proceso creativo de dos de sus piezas de juventud más señaladas.

Los trabajos de investigación realizados por el Museu Picasso de Barcelona durante las campañas de restauración de las pinturas Primera Comunión y Ciencia y Caridad, pusieron al descubierto detalles del proceso creativo que ayudan a entender las dificultades que el joven artista tuvo que superar para concluirlas. Asimismo, estas dos obras marcaron “el principio del fin” de un itinerario curricular cuidadosamente tutelado por su padre, también pintor. Fue él quien guió sus primeros pasos en la selección de modelos y temáticas, eligiendo de manera principal los asuntos de pintura religiosa y social.

En este sentido, la exposición pone el foco de atención en una selección de piezas de pequeño formato, que fueron clave en el periodo formativo de Pablo Picasso, y se hacen eco de los procedimientos pedagógicos que aun perduraban a finales del siglo XIX para avanzar en la práctica del dibujo e introducirse en el color.

El malagueño inició su formación académica en la escuela de Bellas Artes de La Coruña, la continuó en la Llotja de Barcelona y, finalmente, hizo su obligada estancia en la Real Academia de San Fernando de Madrid, donde mostró enseguida su rechazo al sistema de enseñanza oficial y a sus profesores.

Pero, al tiempo que consolidaba su aprendizaje artístico -tutelado por su padre-, debutó en las exposiciones de Bellas Artes en busca de una oportunidad para introducirse en los medios oficiales y asegurarse un futuro académico. Sin embargo, esta corta carrera finalizó cuando el joven decidió emprender otros caminos alejados de la disciplina oficial, frustrando con ello las aspiraciones de su progenitor.

Las dos obras juveniles más célebres

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Recién llegado a Barcelona, el joven Pablo Ruiz presentó Primera Comunión en la III Exposición General de Bellas Artes de Barcelona de 1896 y supuso un pequeño éxito para el pintor, que entonces solo contaba con 15 años. Los estudios radiográficos realizados a la obra, presentes en la exposición, ponen al descubierto una técnica cuidada y académica y sin dibujo preparatorio, que confluyen en una de las creaciones más ambiciosas de esta etapa inicial. Asimismo, la muestra también acoge varios esbozos relacionados con este cuadro, a modo de apuntes del natural de la primera comunión de su propia hermana.

En lo que respecta a la otra protagonista de la exposición, Ciencia y Caridad, fue entregada por Picasso a la Exposición General de Bellas Artes de Madrid de 1897, un certamen no ya provincial, sino nacional, seguramente en un deseo de confrontarse con artistas veteranos en este tipo de eventos.

En esta ocasión, de nuevo la tutela paterna fue determinante en la elección de un tema vinculado al realismo social, tan en boga en ese momento. Pero en esta obra el malagueño fue más ambicioso que en Primera Comunión, decantándose por un gran formato apaisado con varios personajes. A pesar de que no obtuvo el éxito deseado, el nombre de Picasso quedó inmortalizado en el catálogo de la Exposición, junto a pintores consagrados como Sorolla o Pinazo, más relacionados con la generación de su padre.

En la muestra el público podrá conocer de cerca el proceso creativo de esta pieza, a través de diferentes bocetos relacionados con ella, así como el estudio analítico de los pigmentos del cuadro, que revelan que no utilizó colores puros y que se esforzó en la búsqueda de los matices.