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La "traición" de Mónica García
La consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid denuncia la "madriditis" de una ministra que "trabaja en la parasitación de lo público"
Regional |

El anuncio de Mónica García y su retorno a la Comunidad de Madrid como líder de Más Madrid está siendo el pistoletazo de salida de la semana. La actual ministra de Sanidad aprovechó el marco de la verbena de La Madrileña para confirmar su vuelta al parlamento regional; sin embargo, el recibimiento no ha sido el esperado. Lejos de encontrar una alfombra roja, García se ha topado con una fría acogida y un severo cuestionamiento a su gestión de cuatro años al frente del Ministerio.

La voz más contundente contra este movimiento ha sido la de Fátima Matute, consejera de Sanidad del Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso. Matute, quien ha mantenido un enfrentamiento dialéctico constante con García, se ha sumado al clamor de médicos y residentes que exigen la dimisión de la ministra. La consejera subraya que la situación es crítica: con el colectivo médico en huelga y el sistema sanitario al borde del colapso una semana más, la vuelta de García se percibe como una "huida hacia adelante".

Para Matute, la motivación de la ministra nunca ha sido la eficiencia en la gestión sanitaria ni una vocación real de servicio a la Comunidad. En una de sus declaraciones más duras, la consejera ha definido el perfil de García como el de quienes "parasitan" lo público, buscando asegurar su supervivencia política a costa de las instituciones. Según Matute, el legado de la ministra será recordado como "un fracaso absoluto y una traición tanto a sus compañeros de profesión como al propio sistema sanitario madrileño".

Con la mirada puesta en los próximos comicios, la consejera de Sanidad augura un futuro sombrío para la formación liderada por García. Matute prevé que Más Madrid sufrirá un revés electoral en 2027, llegando a afirmar que la ministra solo aspira a emular el "no éxito" de Pablo Iglesias: obtener un escaño que le permita seguir percibiendo un sueldo del erario público, pero sin opciones reales de gobernar o transformar la realidad de la región.