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Tercera derrota consecutiva de la RSD Alcalá en un "engañoso" partido
Los rojillos recibieron tres goles del Rayo Vallecano B (0-3)
Alcalá de Henares |

Nueva derrota, la tercera consecutiva. Esta vez frente a un rival, el Rayo Vallecano 'B', que ha ganado todos sus partidos en 2022. Quien no acudió a la 'City' de Vallecas pensará que fue un resultado justo y que el filial rayista pasó por encima de la RSD Alcalá. Nada más lejos de la realidad. Si hubo un equipo que saltó al césped con valentía y determinación fue el nuestro. De principio a fin, y sobreponiéndose a golpes tan duros como que Adri se rompiese en un mitad de un contraataque que significó el 2-0. Porque si algo no tuvimos ayer, fue suerte.

Nada más arrancar el choque, con los aficionados acomodándose todavía en sus asientos, Malote envió a las manos de Pantoja un centro medido de Chato. A continuación, Izan probó suerte con un nuevo disparo que no cogió portería. Las intenciones de la RSD Alcalá, al descubierto. Jorge quería que los nuestros fuesen protagonistas en ataque y sólidos en defensa, pero una jugada rápida y muy bien trenzada por parte de los locales erosionó el plan inicial de partido.

A base de toques rápidos y muy precisos, Vere se plantó en una posición muy cómoda para rematar a puerta. Y no falló. Con un disparo fuerte, raso y cruzado batió a un Degre que poco pudo hacer para detener el tiro. Fue entonces cuando el árbitro comenzó a sobreproteger a los jugadores del Rayo, que se iban al suelo con mucha facilidad y exagerando sus dolencias a base de gritos y protestas que no eran castigadas con sanción. Al contrario que las de Malote, que volvió a ver una cartulina amarilla por dirigirse a él minutos después de que Hervías se quedase a las puertas del empate.

La RSD Alcalá estuvo permanentemente en el área contraria haciendo trabajar a Pantoja

La ocasión del '19' fue una de las tantas que firmó la RSD Alcalá antes del descanso. Una vez cruzado el ecuador del primer tiempo, Malote y Huelves intentaron poner en apuros al guardameta rival, pero sus disparos lejanos se perdieron por encima del travesaño. No así el de Izan cerca del 40'. El '8' recibió un buen pase atrás de Ángel y buscó el segundo palo con un toque sutil que terminó con el esférico a pocos centímetros de la madera. Hasta el pitido del colegiado, el equipo lo intentó a base de centros al área que se paseaban con peligro por delante del marco local.

Con la sensación de que se escapaban vivos abrimos camino hacia los vestuarios. La habitual charla del intermedio debió de reforzar la confianza de nuestros jugadores, que saltaron al césped con el convencimiento de lograr la remontada. Repitiendo el guion de ocupar el campo contrario y de atacar por las bandas logramos imponer nuestro juego y llevar el peso del partido.

Lástima que en una acción aislada y muy desafortunada marcasen el segundo. Adri, dispuesto a detener la carrera de su par y frenar así un ataque prometedor, cayó tendido sobre el terreno de juego llevándose la mano a la parte posterior de su muslo. El Rayo lo aprovechó y Manu Navarro remató a placer tras un buen pase de la muerte.

Ni el 2-0 ni la sensación de impotencia por la lesión del lateral nos arrebató las ganas de lograr algún punto a domicilio. La entrada de Pablillo por Adri, y las de Ponce y Favio por Santi y Hervías, permitieron al equipo imprimirle un punto más de intensidad al duelo, que se resolvió finalmente a favor del Rayo gracias a las intervenciones providenciales de la línea defensiva y de Pantoja, que enmendó un error en la salida con paradas de mucho mérito bajo palos. La primera y más importante, justo antes de que el cabezazo de Luis Enrique cruzase la línea de gol.

Izan, que acabó el partido llevándose las manos a la cabeza y repitiendo para sí mismo las palabras "Han llegado tres veces y nos han marcado tres goles", lo había intentado minutos antes con un chut muy potente que despejó a córner un zaguero. Igual o incluso más clara fue la de Malote que, con su pierna derecha y desde el interior del área, no fue capaz de alojar el cuero en el fondo de las mallas.

Por intentos no fue, ya que la RSD Alcalá estuvo permanentemente en el área contraria haciendo trabajar a Pantoja, que detuvo todas las ocasiones habidas y por haber. Con el partido visto para sentencia, Rubén de Tomás aprovechó el desbarajuste defensivo provocado por el intento de hacer el 2-1 para adentrarse en el área y encarar la portería. Chato le derribó y el delantero convirtió el penalti engañando a Degre para hacer así el definitivo 3-0.

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