En este medio estamos desarrollando un estudio pormenorizado de la contratación pública vinculada a Alcalá de Henares, con especial foco en la obra pública; para analizar cómo se adjudican los contratos, qué operadores económicos concentran mayor peso, qué órganos intervienen en la toma de decisión y qué patrones de recurrencia, concentración y centralidad pueden identificarse a lo largo del tiempo.
No se trata de insinuar nada que los datos no permitan sostener. Se trata de hacer algo más básico, pero también más exigente: capturar, depurar, normalizar, estructurar y cruzar información pública para reconstruir con mayor precisión la lógica real de adjudicación de los contratos.
El primer resultado relevante de ese trabajo merece ser puesto encima de la mesa: en el conjunto de obras analizadas, LICUAS concentra cerca de la mitad del importe adjudicado, claramente por encima de lo que representa en número de expedientes.
Esta primera fase del estudio se ha centrado exclusivamente en contratos de obras y construcción, dejando fuera, por el momento, los contratos menores, que serán objeto de una fase posterior específica. La decisión no es casual: el objetivo inicial ha sido trabajar sobre el segmento con mayor volumen económico, mayor densidad administrativa y mayor capacidad explicativa a la hora de detectar patrones estructurales de adjudicación.
También conviene dejar claro que, a efectos de este análisis, se han imputado a LICUAS tanto las adjudicaciones obtenidas de forma individual como aquellas formalizadas a través de UTEs en las que participa. Desde una perspectiva analítica, excluir esas uniones temporales introduciría un sesgo de medición y ofrecería una imagen incompleta de su posicionamiento real dentro del ecosistema de la obra pública.
Además, esta revisión incorpora una depuración adicional sobre la estimación inicial automática, incorporando UTEs, expedientes mixtos y contratos que no quedaban correctamente capturados por filtros literales o por clasificación estricta de CPV, lo que permite aproximarse con más fidelidad al volumen económico realmente asociado a la empresa en el universo analizado.
Sobre un universo analizado de 148 contratos de obra, LICUAS aparece en 22 expedientes, lo que representa aproximadamente el 14,9% del total.
Sin embargo, cuando el análisis se desplaza desde la frecuencia adjudicadora hacia la variable económica, la distribución cambia de manera sustancial: los expedientes asociados a LICUAS suman en torno a 45,5 millones de euros sobre un volumen agregado próximo a 95,6 millones, lo que sitúa su peso en aproximadamente el 47,6% del importe total adjudicado en la obra pública analizada.
Traducido a términos sencillos: LICUAS no concentra la mayoría de los contratos, pero sí cerca de la mitad del dinero. Y esa divergencia entre 14,9% de los expedientes y 47,6% del importe adjudicado es precisamente el tipo de señal analítica que justifica una investigación más profunda.
Lo que muestran los datos no es una hegemonía homogénea por número de adjudicaciones, sino una posición de centralidad en el estrato de contratos de mayor tamaño económico.
Ese patrón aparece especialmente asociado a actuaciones de:
Dicho de otro modo, LICUAS no parece repartirse de forma uniforme por todo el espacio contractual, sino que presenta una densidad de presencia especialmente elevada en expedientes de alta cuantía y en determinadas tipologías funcionales de obra.
La actualización de la cifra económica refuerza además esa hipótesis: si en una primera aproximación automática ya se observaba una concentración significativa, la revisión metodológica posterior revela una concentración todavía mayor, más próxima a la mitad del importe adjudicado que a una cuota simplemente destacada.
Conviene subrayarlo con precisión: este análisis descriptivo no permite, por sí solo, inferir irregularidad, trato de favor ni incumplimiento normativo alguno. La concentración económica en torno a un operador puede responder a factores perfectamente compatibles con un entorno competitivo ordinario: solvencia técnica, especialización, capacidad operativa, experiencia acumulada o mayor rendimiento en licitaciones de gran escala.
Pero, dicho eso, también hay que decir algo igualmente evidente: cuando un operador representa menos del 15% de los expedientes y concentra cerca del 48% del importe adjudicado, estamos ante una asimetría suficientemente robusta como para justificar contraste adicional. No porque esa asimetría pruebe nada por sí misma, sino porque plantea una hipótesis legítima de trabajo: qué variables explican la concentración de una parte tan elevada del volumen económico de la obra pública en torno a un mismo adjudicatario.
Y esa pregunta no se responde con intuiciones ni con lecturas superficiales, sino con análisis de mayor granularidad: concurrencia efectiva, número de licitadores, distribución de puntuaciones, estructura de bajas, composición de mesas, órganos de contratación, modificaciones posteriores, cronología de expedientes, recurrencia de adjudicatarios y clustering por tipología de actuación.
Como medio especializado en big data, inteligencia artificial, machine learning y análisis avanzado de información pública, estamos desarrollando además nuestra propia herramienta automatizada de contraste, orientada a procesar y correlacionar grandes volúmenes de datos administrativos con criterios de trazabilidad, reproducibilidad y supervisión editorial.
La finalidad de esta infraestructura analítica es construir un pipeline capaz de:
En otras palabras: estamos construyendo una capa de inteligencia analítica que permita pasar de la simple consulta documental dispersa a un modelo de observación mucho más preciso sobre el comportamiento real de la contratación pública.
No se trata de sustituir el periodismo por automatización. Se trata de reforzarlo con herramientas propias de la ciencia de datos: normalización, enriquecimiento semántico, detección de patrones, análisis comparativo, segmentación, scoring exploratorio y contraste sistemático.
La inteligencia artificial, aplicada con criterio metodológico, no debe servir para fabricar conclusiones, sino para reducir ruido, aumentar señal y mejorar la capacidad de observación sobre sistemas complejos, especialmente cuando hablamos de contratación administrativa y asignación de recursos públicos.
En el marco de este trabajo, esperamos la máxima colaboración por parte del Portal de Transparencia del Ayuntamiento de Alcalá de Henares, así como de los distintos departamentos y unidades administrativas que puedan ayudar a completar, aclarar o contextualizar la información pública relacionada con estos expedientes.
Entendemos que cualquier administración soporta cargas de trabajo importantes y que quizá este tipo de revisión externa no figure entre sus prioridades inmediatas. Incluso es posible que, desde dentro, no se considere especialmente relevante. Pero desde la perspectiva del interés público creemos exactamente lo contrario: la obra pública, por el volumen económico que moviliza, por su impacto directo sobre la ciudad y por su relevancia presupuestaria, exige máximos niveles de transparencia, trazabilidad documental y capacidad de escrutinio ciudadano.
Nuestro propósito no es polemizar ni forzar interpretaciones. Es bastante más preciso: modelizar cómo se distribuye el gasto público, qué actores concentran mayor peso, qué patrones se repiten y bajo qué lógica operativa se configura el mapa contractual.
Lo que esta primera fase del análisis muestra con claridad es que, dentro del universo de obras estudiado, LICUAS ocupa una posición de centralidad económica muy superior a su peso en número de contratos.
Con los datos ahora depurados, esa centralidad aparece todavía más marcada: 22 expedientes sobre 148, pero cerca de 45,5 millones de euros sobre un total aproximado de 95,6 millones. Es decir, una cuota cercana a la mitad del importe adjudicado dentro del universo de obra pública analizado.
Y ahí es donde este medio va a seguir trabajando: auditando cómo se adjudican estas obras, qué operadores concurren, qué órganos intervienen, qué procedimientos se repiten, qué concentraciones aparecen y cómo evoluciona con el tiempo la estructura real de la contratación pública en Alcalá de Henares.
Porque el periodismo de datos, cuando se hace con rigor, no está para fabricar acusaciones sin evidencia. Está para estructurar información compleja, detectar patrones no evidentes y ofrecer a la ciudadanía una base empírica, verificable y trazable para entender cómo se administra el dinero de todos.