POZUELO DE ALARCÓN | Duelo en bucle: por qué regresa cuando creíamos haberlo dejado atrás

No hay una ruta fija para atravesar una pérdida

No hay una ruta fija para atravesar una pérdida

Duelo en bucle, artículo Yisselle Vázquez

No hay una ruta fija para atravesar una pérdida. El dolor puede reaparecer sin previo aviso incluso cuando creíamos haberlo dejado atrás, y entender por qué ocurre —y qué nos dice el cuerpo en esos momentos— es clave para no vivirlo como un retroceso.

En consulta suelo distinguir tres planos que a menudo se confunden entre sí: lo que nos ocurre (la pérdida en sí), lo que sentimos ante ella (el proceso emocional interno) y lo que hacemos con ese sentir (los rituales y gestos de despedida). Separarlos ayuda, porque buena parte del sufrimiento añadido viene de creer que existe un modo "correcto" del duelo y sentir que nos estamos equivocando en el intento. Esa exigencia es, en sí misma, una fuente de malestar innecesaria.

 

 

Un proceso en espiral, no en línea recta

 

Culturalmente imaginamos el duelo como un trayecto: se empieza en un punto de dolor agudo y se llega, con el tiempo, a un destino de calma. La clínica cuenta otra historia. Quien ha vivido una pérdida importante sabe que basta muy poco —una canción, un objeto cotidiano, una fecha señalada o incluso un día sin nada especial— para que el malestar regrese con la misma intensidad de los primeros días.

 

Me gusta explicarlo con la imagen de una corriente de agua. Antes de la pérdida avanzamos por el cauce habitual de la vida. La pérdida introduce un desnivel abrupto: caemos por un salto de agua que no elegimos y para el que nadie nos había preparado.

 

 

Lo que aparece en la caída

 

En ese tramo suelen aparecer la negación, el enfado, el cansancio profundo y, a veces, una sensación de parálisis casi total frente a las tareas más simples. Nada de esto sigue un cronograma: no existe un ritmo "adecuado" para extrañar a alguien, y compararse con el proceso de otra persona rara vez ayuda.

 

Puede que hoy sigas en ese tramo pedregoso, donde el dolor también se manifiesta en el cuerpo —tensión, insomnio, agotamiento—. O que hayas retomado buena parte de tu rutina y, aun así, algo te devuelva de golpe al remolino. Que esto ocurra no es un paso atrás: casi siempre indica que el vínculo afectivo sigue vivo y ha encontrado, de nuevo, un motivo para manifestarse.

 

 

Repensar qué significa "hacer las paces"

 

Es un término que manejo con cuidado en terapia. Llegar a un punto de mayor calma frente a una pérdida no equivale a estar de acuerdo con lo sucedido, ni a dejar de pensar en la persona, ni a que su ausencia pierda peso emocional.

 

Se trata más bien de ir incorporando, poco a poco, una realidad que no elegimos, sin que eso frene el desarrollo de la propia vida alrededor. El vínculo se transforma, pero eso no obliga a que la relevancia de esa persona se diluya con el simple paso del tiempo. Dicho esto, cuando el malestar se mantiene intenso y comienza a bloquear el funcionamiento diario, ahí sí conviene buscar acompañamiento profesional en lugar de sostenerlo en silencio.

 

 

Recomendaciones ante el duelo

 

  • Suelta la idea de un plazo. El duelo no sigue una línea recta ni una fecha límite; que reaparezca no significa que hayas retrocedido.
  • Presta atención a las señales del cuerpo. El malestar emocional también se expresa físicamente —cansancio, tensión, insomnio—; no lo ignores.
  • Redefine lo que significa "estar mejor". No implica dejar de querer ni de recordar, sino aprender a sostener la ausencia mientras la vida sigue su curso.
  • No te prohíbas los momentos buenos. Reír o volver a vincularte afectivamente no es una traición ni resta valor a tu proceso.
  • Busca apoyo si el dolor te inmoviliza. Cuando el duelo interfiere de forma prolongada con tu día a día, pedir ayuda profesional es un acto de cuidado, no una señal de debilidad.

 

No existe una versión más rápida o más presentable del dolor que le debas mostrar a los demás.

 

 

¿Sientes que tu duelo no avanza como "debería" o que el dolor reaparece sin previo aviso? En Emotions Somatic Center te acompañamos con un enfoque integrativo —psicológico, corporal y somático— para transitar la pérdida a tu propio ritmo. Escríbenos y damos el primer paso juntos.

 

 

Dra. Yisselle Vázquez

Psicóloga clínica especializada en trauma, apego, duelo y psicosomática

 



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