OPINION | Noelia, o el fracaso de todos nosotros

Editorial del director de Soydemadrid, Esteban Hernando

Editorial del director de Soydemadrid, Esteban Hernando

No te conocíamos, pero deja de servirnos de excusa.

Imagen: Redacción

Noelia:

 

No vas a leer esto, y eso ya lo dice todo. No te conocíamos, pero deja de servirnos de excusa. Porque en esta sociedad enferma de ruido, de discursos vacíos y de postureo emocional, seguimos sin ver lo único importante: que hay gente que se está rompiendo delante de nosotros. Y no hacemos nada, o lo que es peor, creemos que hacemos algo.

 

Protocolos, teléfonos, campañas, minutos de silencio… Toda esa arquitectura de buenas intenciones que llega siempre cuando ya no sirve para nada. Siempre tarde. Siempre después.

 

He visto miradas como la tuya antes; no hace falta tener ningún don, hace falta dejar de mirar hacia otro lado, porque hay ojos que no piden ayuda a gritos, la piden en silencio. Ese silencio nos incomoda, así que lo ignoramos, y luego pasa lo que pasa. Es entonces cuando todos entendemos, todos opinamos, todos sentimos… durante cinco minutos.

 

Después seguimos, pero no igual, seguimos peor. Porque cada vez que ocurre algo así y no cambia nada, lo que realmente muere no es solo una persona, muere también un poco más la verdad. Y aquí viene lo que nadie quiere decir: no eres solo un cuerpo que se apaga, no eres solo una historia que termina, eres algo más. Llámalo como quieras: conciencia, orden o alma, da igual el nombre, pero hay algo dentro de nosotros que sabe, incluso sin entenderlo, que esto no encaja, que no hemos venido solo a resistir, a sobrevivir o a rompernos.

 

Y cuando esa pregunta aparece —cuando alguien se enfrenta de verdad al “¿para qué?”— y no hay respuesta, el vacío lo ocupa todo. Y ese vacío no lo estamos sabiendo sostener como sociedad, porque hemos aprendido a explicarlo todo... menos lo esencial.

 

Así que no, la pregunta no es por qué te fuiste, la pregunta es: ¿Qué hemos hecho nosotros para que quedarte no tuviera sentido?

 

Y esa pregunta no es cómoda, no da votos, no genera titulares fáciles; pero es la única que importa, porque mientras sigamos mirando esto como casos aislados, como tragedias individuales, como “cosas que pasan”, vamos a seguir llegando tarde.

 

Y no, esto no termina aquí, no puede terminar aquí. No por una cuestión religiosa, ni espiritual barata, ni consuelo fácil, sino porque hay algo en nosotros —más allá del cuerpo, más allá de la explicación— que no encaja con este final, y si no somos capaces ni siquiera de preguntarnos por eso, entonces el problema ya no es lo que te pasó a ti, el problema es lo que somos nosotros.

 

Y eso sí que da miedo.



Comentarios
¿Quieres comentar esta noticia? Déjanos tu opinión rellenando este formulario

INFORMACION SOBRE LA PROTECCIÓN DE TUS DATOS


Responsable: S.E.I. EDETRONIK. S.A

Finalidad: Envío de información solicitada, gestión de suscripción a la web y moderación de los comentarios.

Datos tratados: Comentarios: Datos identificativos (en el caso que te registres en la web) y comentarios.

Legitimación: Consentimiento del interesado.

Destinatarios: Utilizamos MDirector como plataforma profesional de envío de mails. Nos permite ofrecerte un servicio libre de SPAM y con total confidencialidad. Ellos únicamente almacenarán tu correo para poder realizar el envío.

Derechos: Puedes acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos que detallamos en el siguiente link

Información adicional En este link dispones de información adicional y detallada sobre la protección de datos personales que aplicamos en nuestra web.

CERRAR