MADRID | Maradona hizo más con menos

Tribuna abierta de Ivan Romo

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Opinión de Ivan Romo, IMAGEN REALIZADA CON IA

Maradona hizo más con menos Comparar a Diego Armando Maradona y Leo Messi es uno de esos debates que nunca tendrán un ganador unánime. Ambos pertenecen al olimpo del fútbol y cualquiera que pretenda minimizar la carrera de uno para engrandecer la del otro se equivoca. Sin embargo, cuando hablamos de quién logró la hazaña más extraordinaria, sigo creyendo que Maradona está un escalón por encima.

 

 

Vivimos en una época en la que el fútbol se analiza hasta el último detalle. Los jugadores cuentan con nutricionistas, preparadores físicos, psicólogos, médicos especializados, tecnología para prevenir lesiones y entrenamientos diseñados al milímetro. Nunca ha sido tan fácil, desde el punto de vista de los recursos, alargar una carrera deportiva al máximo nivel.

 

 

Messi es, sin duda, el mejor ejemplo de profesional moderno. Su disciplina le ha permitido competir durante casi dos décadas al más alto nivel. Pero precisamente por eso resulta justo recordar que Maradona jugó en un contexto radicalmente distinto. Los campos eran peores, las entradas mucho más violentas, la protección arbitral al talento era escasa y la preparación física estaba a años luz de la actual. Cada partido suponía una batalla.

 

 

Hay otra diferencia que considero fundamental: el fútbol moderno gira alrededor de las estrellas. Los sistemas se construyen para potenciar al mejor jugador. El Barcelona de Guardiola, el de Luis Enrique o la Argentina de Scaloni encontraron la manera de que Messi recibiera el balón donde más daño podía hacer. Eso no resta mérito a Leo; al contrario, demuestra que era el futbolista alrededor del que merecía la pena construir un proyecto. Pero sí cambia el contexto de la comparación.

 

 

Maradona, en cambio, daba la sensación de hacer justamente lo contrario: era él quien elevaba el nivel de quienes le rodeaban. El ejemplo más evidente sigue siendo el Nápoles. Un club que jamás había ganado un Scudetto terminó conquistando dos ligas italianas en una época en la que la Serie A reunía probablemente al mayor número de estrellas del planeta. Allí estaban Platini, Van Basten, Gullit, Baresi, Matthäus, Zico o Falcão, entre muchos otros. Aun así, fue el Nápoles de Maradona el que rompió la hegemonía de los grandes del norte de Italia.

 

 

Con Argentina ocurrió algo parecido. La selección campeona del mundo en 1986 contaba con buenos futbolistas, pero pocos la situaban entre las plantillas más brillantes de aquel Mundial. Sin embargo, Maradona protagonizó una de las actuaciones individuales más impactantes que se recuerdan. No solo marcó goles decisivos; asumió el peso emocional, futbolístico y competitivo de un país entero. Parecía capaz de cambiar el destino de un partido por sí solo.

 

 

Messi también levantó por fin la Copa del Mundo en Catar y nadie puede discutir la grandeza de aquel logro. Fue el líder de una selección muy trabajada, con un bloque sólido, un cuerpo técnico que encontró el equilibrio perfecto y compañeros que respondieron cuando el equipo los necesitó. Leo fue determinante, como correspondía a un futbolista de su dimensión.

 

 

Pero cuando comparo ambas historias, sigo pensando que el desafío de Maradona fue mayor. No porque Messi no haya sido extraordinario, sino porque Diego parecía desafiar continuamente la lógica. Jugó en una época menos favorable para el talento, soportó un fútbol mucho más físico y consiguió que equipos que no estaban llamados a dominar terminaran conquistando títulos que parecían imposibles.

 

 

Quizá la diferencia entre ambos sea precisamente esa. Messi representa la excelencia llevada a la perfección durante veinte años. Maradona representa el milagro futbolístico. Uno fue capaz de sostener un nivel inalcanzable durante toda una carrera. El otro hizo creer que un solo jugador podía cambiar la historia de un club y de un país.

Por eso, cuando alguien me pregunta quién fue el más grande, mi respuesta sigue siendo la misma: admiro profundamente a Leo Messi, pero si tengo que elegir al futbolista que hizo más con menos, ese sigue siendo Diego Armando Maradona.



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