Shanne Hollander e Ilya Rozanov han abierto, una vez más, el gran debate sobre la homofobia en el deporte. No solo en el fútbol, sino también en el hockey u otros deportes, como se ha mostrado en el nuevo fenómeno `Heated Rivalry´ (Más que Rivales). Un debate que poco a poco va tomando un nuevo rumbo.
La nueva serie LGTBI, que ha impactado en todo el mundo, ha dejado constancia de las dificultades de todos los jugadores deportivos para poder hablar libremente de su orientación sexual, sin tener miedo a las represalias laborales o a la reacción que los compañeros puedan tener.
Durante los últimos años hemos visto como diversos futbolistas hablaban abiertamente de su sexualidad y han recibido comentarios homófobos al respecto, como han sido apartados por sus fans o han perdido la “importancia” que antes también tenían. Y no hablar de como un árbitro pidió matrimonio a su pareja y fue agredido por ello.
Sigue habiendo mucho camino que recorrer. Hace falta dejar atrás muchos prejuicios sobre los gays y el deporte, como, por ejemplo, que no son buenos jugadores o cómo será en los vestuarios con sus compañeros. Sin embargo, parece que muchos deportistas y clubes deportivos están cada vez más concienciados con ello.
Justo este mes, el capitán del Betis, Aitor Ruibal, ha denunciado la proliferación de los comentarios racistas y homófobos en el fútbol. Una noticia negativa que nos deja con amargor por los retrasos sociales que vemos en muchos aspectos, la falta de libertad en ciertos ámbitos sociales, pero que a la vez, a mi parecer, trae una pequeña esperanza: ver al capitán de un equipo hablando abiertamente de estos comentarios y, sobre todo, criticándolos, denunciándolos y poniéndose en contra.
Que los propios jugadores, sin necesidad de ser gays, puedan decir sin miedo que no están a favor de estas actitudes ayuda a que los jugadores que sí son gays se sientan más arropados y con más libertad para ser ellos mismos. Es un paso más para acabar con la homofobia en el deporte, un avance que, yo creo, hace unos meses no nos podíamos imaginar.
Y esto solo ha sido una persona. La afición del Celta respondió al apoyo a Borja Iglesias acudiendo al partido con las uñas pintadas. Una reivindicación que también apoyó el propio club deportivo, que pidió en sus redes sociales que todo el mundo acudiera al estadio con las uñas pintadas. Y no solo los aficionados, sino también los propios jugadores. Así que sí, falta mucho por hacer, pero también estamos viendo un progreso que poco a poco se convertirá en éxito.
Gracias a todos los jugadores, clubes, aficionados por el apoyo y dar normalidad a lo normal. Pero también gracias a `Heated Rivalry´ por mostrar la realidad, por no solo deleitarnos con los actores que la protagonizan, sino también trasladar un mensaje y mostrar en pantalla una serie en la que los protagonistas gays no estén llenos de estereotipos con los que se suelen representar, pero esto es otro debate aparte.