El Ministerio de Cultura ha iniciado los trámites para declarar Bien de Interés Cultural (BIC), en la categoría de Monumento, el hangar 1 de la Antigua Zona Industrial (AZI). Diseñado por el ingeniero Eduardo Torroja Miret (1899-1961), está situado en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas.
El Boletín Oficial del Estado ha publicado la incoación del expediente, que conlleva la aplicación de la máxima figura de protección prevista en la Ley 16/1985, de 25 de junio, de Patrimonio Histórico Español.
El edificio es una obra clave de ingeniería del siglo XX y un ejemplo excepcional del patrimonio industrial español de la primera mitad de este siglo.
El hangar, que forma parte de la planificación global de la zona industrial del aeropuerto, fue concebido para dar respuesta a la necesidad de una instalación aeronáutica de gran capacidad.
El proyecto toma como referencia el modelo previo desarrollado por Torroja en el Aeropuerto de Torrejón, cuya solución estructural fue premiada en el concurso del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA).
Entre 1942 y 1949, el ingeniero diseñó y construyó en Madrid tres hangares de grandes cubiertas metálicas —Torrejón, Barajas y Cuatro Vientos—, todos ellos adjudicados mediante Concursos Nacionales por el Ministerio del Aire.
Diseño y características constructivas
Desde el punto de vista arquitectónico y constructivo, el hangar se configura como una única nave rectangular, destinada a cubrir una amplia superficie de uso aeronáutico.
El diseño responde a criterios de funcionalidad y racionalidad constructiva, con exigencias técnicas precisas: uno de los lados mayores debía quedar completamente libre, se limitaba la presencia de soportes intermedios y se garantizaba una altura adecuada para el uso aeronáutico. La estructura fue concebida para resistir su propio peso, las cargas de nieve y la acción del viento.
La solución estructural ideada por Torroja se articula en torno a una gran jácena longitudinal, concebida como una viga triangulada en K, sobre la que se apoyan las cerchas transversales de la cubierta. Este sistema optimiza la distribución de esfuerzos, reduce el peso de los elementos y asegura la estabilidad del conjunto.
El proceso constructivo fue innovador para su época, ya que la estructura metálica se ensambló completamente en el suelo y después se elevó con un sistema de gatos.
En su imagen exterior, el edificio responde a un carácter estrictamente funcional. La configuración perimetral facilita el acceso rodado, y la fachada presenta una composición sencilla, con enfoscado continuo y diversos elementos técnicos visibles, que refuerzan el carácter industrial del conjunto y evidencian su uso a lo largo del tiempo.
Fue concebido para dar respuesta a la necesidad de una instalación aeronáutica de gran capacidad
En la actualidad
Las ampliaciones realizadas en la década de 1960 transformaron la configuración original del hangar, al ocultar la estructura de la cubierta.
Sin embargo, una intervención de rehabilitación a comienzos del siglo XXI permitió recuperar los valores esenciales del edificio y restituir la visibilidad de la techumbre, respetando el diseño original. En la actualidad, el hangar se encuentra en buen estado de conservación.