El Hospital Universitario de Móstoles, de la red sanitaria pública de la Comunidad de Madrid, ha organizado, con gran éxito de participación, la 'Jornada de Especialización en el Manejo Básico del Paciente Diabético en Centros Escolares y Sanitarios', dirigida a enfermeras de entornos educativos, Atención Primaria y el ámbito hospitalario. La incorporación de nuevas tecnologías al tratamiento de la diabetes ha supuesto un avance significativo y su uso es cada vez más habitual entre la población pediátrica.
Aunque se trata de herramientas de manejo accesible (sensores de glucosa y bombas de insulina, entre otros), este curso específico se ha convocado para facilitar una adecuada capacitación de los profesionales para garantizar una atención segura y de calidad. Ochenta enfermeras han acudido a este encuentro formativo que tuvo lugar durante todo la jornada del sábado.
La actividad, organizada por el Servicio de Pediatría en colaboración con la Asociación Científica Española de Enfermería y Salud Escolar (ACEESE), se ha realizado para actualizar los conocimientos esenciales para el abordaje integral del paciente diabético, reforzando la formación del personal de enfermería en áreas clave que actualmente se refieren no sólo a los conocimientos clínicos, sino también al control de las nuevas tecnologías.
La secretaria de esta asociación y enfermera escolar del Instituto Juan Gris de Móstoles, Alicia del Río, ha sido una de la impulsoras de esta iniciativa formativa. Ella junto al jefe de Servicio de pediatría, el doctor Eugenio Garrido, y Blanca González en representación del ACEESE inauguraron la jornada.
Según el doctor Javier A. Blumenfeld, pediatra del hospital y organizador de esta jornada, “la constante aplicación de la innovación tecnológica al tratamiento de la diabetes requiere una actualización continua para garantizar seguridad en su aplicación a esta enfermedad que puede ocasionar desajustes agudos muy importantes. Desde el Hospital de Móstoles hemos querido facilitar esa formación para que los pacientes y las familias se beneficien de los nuevos sistemas sin miedo, y para que las profesionales de enfermería trabajen con conocimientos actualizados, aprendidos y entrenados.”
Durante el curso se han abordado en una primera parte, los aspectos teóricos relativos a las alteraciones que produce la enfermedad (fisiología), los mecanismos del tratamiento para corregirlas (fisiopatología), la importancia de la alimentación y el ejercicio físico, el manejo de complicaciones agudas y las pautas actuales de tratamiento con insulina.
Por la tarde, se realizaron tres talleres prácticos organizados en pequeños grupos para facilitar el aprendizaje de los asistentes. Con casos clínicos, se abordará cómo intervenir en caso de hiperglucemias e hipoglucemias, con material simulando comida, se repasará la información sobre el contaje de las raciones y planificaciones de menús, y en tercer lugar, se practicará cómo configurar y manejar las bombas de insulina.
La formación se ha impartido por un equipo multidisciplinar del Servicio de Pediatría del Hospital Universitario de Móstoles, junto con especialistas en endocrinología pediátrica, el Dr. Blumenfeld, la doctoras Carmen Rivas y Marta Michoa, la enfermera, Ana González Cruz, y Gema Arribas, representante de la Asociación de Personas con Diabetes de Móstoles, que ha recordado la importancia del asociacionismo. Su participación ha garantizado un enfoque actualizado, riguroso y alineado con las necesidades reales de los entornos asistenciales y educativos. También participaron técnicos especialistas en productos tecnológicos aplicados a la diabetes, de las empresas que los fabrican.
Bombas de insulina y sensores
Los sensores de glucosa se han convertido en una herramienta clave en el manejo de la diabetes. Miden la glucosa en tiempo real, día y noche, permiten ver tendencias (si la glucosa sube o baja), crean patrones y ayudan a anticipar hipoglucemias o hiperglucemias.
Los sistemas combinados de bomba de insulina y sensor de glucosa permiten la detección temprana de incidencias, alertan de subidas o bajadas rápidas, y fallos en la administración, minimizando el riesgo de complicaciones y evitando ingresos hospitalarios.
Las bombas permiten una administración continua, precisa y ajustada a las necesidades reales de cada momento del día, reduciendo fluctuaciones y favoreciendo un perfil metabólico más seguro, incluyendo la reducción de hipoglucemias nocturnas. Además niños y adolescentes reducen significativamente el número de inyecciones diarias, lo que mejora la adherencia y disminuye la carga emocional del tratamiento y pueden realizar actividades deportivas, participar en eventos escolares, viajar o adaptar horarios con mayor libertad y seguridad.
Cada bomba funciona con parámetros totalmente personalizados: sensibilidad a la insulina, ratios de hidratos de carbono, patrones basales o ajustes específicos, por ejemplo, para actividad física, estrés o enfermedad. Durante los talleres se profundizó en cómo configurar, revisar y adaptar estos ajustes, fundamentales para un control metabólico seguro y estable. Según Ana González Cruz, enfermera del Hospital Universitario de Móstoles “el uso de la bomba exige saber identificar signos de obstrucción, doblado de la cánula o fallos en la administración, que pueden provocar descompensaciones. Estar entrenada en el reconocimiento de estos eventos para poder actuar de forma precoz y evitar complicaciones metabólicas te da la confianza a la hora de enfrentar a cualquier situación”.
Durante el curso se explicó a los profesionales cómo identificar subidas rápidas por fallo de infusión, a realizar cambios de catéter, administrar bolos (dosis de insulina) correctores manuales y activar el protocolo de vuelta a bolígrafos en caso de fallo del dispositivo, así como qué material de respaldo debe llevar siempre el paciente.
De forma especial, se abordaron aspectos clave para la enfermería escolar: interpretar alarmas, anticipar hipoglucemias en comedor, patio o educación física, revisar glucemias antes de las comidas, garantizar que el alumnado realiza bolos de forma segura, ofrecer tranquilidad a las familias que monitorizan los datos a distancia.