“No se trata de elegir entre creer o no creer, se trata de investigar”. Manuel Bautista ha hablado así en el pleno extraordinario de Móstoles que se celebra a petición de los grupos de la oposición tras hacerse pública la denuncia por acoso sexual y laboral que una exedil del Partido Popular ha interpuesto contra el alcalde de este municipio madrileño.
Aunque Bautista ha manifestado su “condena firme a cualquier forma de acoso” y niega haber “cometido conducta constitutiva de acoso sexual ni laboral”, desde el PSOE exigen la dimisión del “alcalde acosador del Ayuntamiento de Móstoles”. “Una mujer concejala no solo ha sido acosada, sino también ha estado desamparada por su propio partido”, señala la vicepresidenta de la Comisión de Lucha contra la Violencia de Género de la FEMP.
Candelaria Testa considera que este “es el caso Nevenka 2” y carga contra el “epicentro rancio y machista que representa la señora Ayuso en la Comunidad de Madrid”. “Ese castillo de naipes, entre pocholos, rasputines y alcaldes acosadores se va a acabar cayendo”, avisa Testa, convencida de que la presidenta regional “va a salir de Sol por la puerta de atrás”.
La también alcaldesa de Alcorcón pone sobre la mesa la denuncia de su partido sobre “el recorte de 600.000 euros en la lucha contra la violencia de género” en Móstoles. Señala que “el ayuntamiento ya no la llamaba violencia de género en sus presupuestos, sino que la denominaba violencia doméstica”. Candelaria Testa relaciona este dato con la denuncia que pesa sobre Bautista, afirmando que “él es una de las personas que había ejercido violencia machista contra una compañera”.
La socialista ha hecho estas declaraciones a las puertas del consistorio mostoleño tras haber sufrido la expulsión del pleno. “Ha sido muy tenso, sobre todo para la Policía Municipal”, explica asegurando que se habían colocado “en una esquinita para no molestar”. “La Policía nos ha mandado para fuera y ha venido el jefe de Gabinete a decirnos que determinadas personas podían pasar y otras no”, cuenta Testa, sosteniendo que “no había un problema de aforo” y que “si el pueblo se queda fuera, las socialistas también”.