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MADRID | ¿Hasta dónde puede llegar el pago instantáneo en España?

El pago instantáneo en España ya no tiene un problema de velocidad

El pago instantáneo en España ya no tiene un problema de velocidad

Imagen de Íñigo Valdecantos Rubio

El pago instantáneo en España ya no tiene un problema de velocidad. Tiene un problema de fronteras. La sociedad que gestiona Bizum se domicilia en la calle Francisco Sancha, en el norte de Madrid, pero los límites de lo que un bizum puede hacer se deciden en tres sitios: en los bancos que fijan los topes, en Bruselas y, cuando el dinero entra en una web de juego, en la Dirección General de Ordenación del Juego.

 

Las compras online pagadas con Bizum crecieron un 82,1 % en 2025, hasta 105,6 millones, según su nota de resultados del 19 de enero de 2026. Ese dato explica por qué el móvil ha entrado en sectores donde antes mandaba la tarjeta, y el juego online regulado es uno de ellos. Ahí el servicio funciona solo en un sentido. El depósito en un casino con Bizum repite los tres pasos de una compra corriente, número de teléfono, aviso en la app del banco y confirmación, y el cobro de los premios sale después por otro medio, porque esa vía no cursa pagos de salida.

 

De esas tres fronteras, dos se han movido este año. La del comercio físico cayó en mayo. La europea tiene calendario firmado y socios, pero ninguna fecha de arranque. La tercera, la que separa una cuenta corriente de una cuenta de juego, no la mueve ningún banco.

 

 

Nueve años, treinta millones de usuarios

 

El servicio nació en octubre de 2016 y cerró 2025 con 1.237 millones de operaciones, un crecimiento del 13,2 %, y 67.700 millones de euros movidos, según su balance de 2025. Son 3,4 millones de bizums diarios, unos 39 por segundo. El 28 de noviembre, en pleno Black Friday, se rozaron los 5,3 millones en una sola jornada.

 

La penetración explica el resto. Al cumplir nueve años, en octubre de 2025, la compañía declaraba 30 millones de usuarios en España y Andorra, el 60 % de la población, con una implantación superior al 95 % entre los 18 y los 35 años. Ahí está la pista de por qué el comercio electrónico se rindió tan rápido: 28.600 tiendas y plataformas online lo incorporaron durante 2025 y las entidades sitúan su cuota entre el 20 % y el 30 % de los pagos por internet. Solo la tarjeta va por delante. Para 2026 la compañía se marcó 32,5 millones de usuarios.

 

 

Lo que no cabe en un bizum

 

La escala del sistema y el tamaño de cada envío no se parecen en nada. Un pago entre particulares no baja de 50 céntimos ni pasa de 1.000 euros. En un solo día se pueden mandar 2.000 euros y recibir otros 2.000; en un mes, enviar 5.000 y aceptar como mucho 60 operaciones entrantes. El dinero que se manda a alguien sin el servicio activado caduca a los dos días, siete si lo que viaja es una solicitud de cobro. El número de envíos, en cambio, no está limitado.

 

Esos números son el marco, no la regla final. La propia página de límites avisa de que cada entidad fija los suyos dentro de él, y los bancos lo usan para apretar, nunca para aflojar. De ahí que dos clientes con la misma aplicación se topen con techos distintos.

 

Hay una excepción que casi nadie tiene presente: esos topes desaparecen al comprar en un comercio adherido y al donar a una causa. Ahí decide el banco del pagador, y por eso una compra online de 1.500 euros puede salir adelante mientras un envío de 1.100 euros a un amigo se rechaza por importe.

 

 

La tienda de barrio llegó en mayo de 2026, no antes

 

Hasta este año un bizum no servía para pagar el café en la barra. Eso cambió el 18 de mayo de 2026, cuando la banca española empezó a desplegar el pago presencial por NFC: el móvil se acerca al datáfono y el dinero pasa de la cuenta del cliente a la del comercio mediante una transferencia inmediata SEPA, sin tarjeta ni PIN. El Banco de España lo contó esa misma semana en su portal para clientes bancarios y avisó de que banco y comercio deben estar preparados, cosa que no todos estaban el primer día.

 

La nota con la que arrancó el despliegue reivindicaba una primicia continental: ninguna otra solución europea permitía hasta entonces pagar en tienda con el móvil desde la cuenta y por NFC, sin intermediarios. El calendario, eso sí, lo marca cada entidad, y por eso poder pagar así depende del banco del cliente y del datáfono del comercio.

 

El 14 de julio llegó a las tiendas de aplicaciones Bizum Pay, la cartera propia, que admite además tarjetas. Según la nota difundida la víspera, el servicio ya funcionaba en más de un millón de terminales, el 60 % del parque bancario, y la previsión era que en diciembre lo tuviera la práctica totalidad de los usuarios.

 

 

Italia y Portugal ya funcionan; Wero tiene fecha de 2027

 

Fuera de España el mapa se acorta. El servicio solo opera con cuentas españolas y andorranas, así que un bizum a un IBAN francés no existe. Sí existe, desde finales de marzo de 2025, la interconexión con Bancomat Pay (Italia) y MB WAY (Portugal) dentro de la alianza EuroPA, que reúne a más de 50 millones de usuarios de 186 entidades financieras. En 2025 se hicieron 69.400 operaciones transfronterizas por 5,7 millones de euros, nueve de cada diez con origen o destino español y sin una sola campaña de promoción detrás. Es poco dinero para el tamaño del sistema, pero llegó solo.

 

A esa alianza se han ido apuntando la polaca Blik, la griega IRIS y la nórdica Vipps MobilePay, pendientes de integrarse por fases.

 

El salto grande se firmó el 2 de febrero de 2026. Bancomat, Bizum, SIBS, Vipps MobilePay y EPI, la empresa detrás de Wero, rubricaron un memorando de entendimiento para conectar sus soluciones mediante una entidad central de interoperabilidad, prevista para el primer semestre de aquel año. La firma llegó después de un estudio de viabilidad cerrado a finales de 2025 y sirvió para confirmar su resultado positivo.

 

El calendario pactado es escalonado: pagos entre particulares en 2026, comercio electrónico y puntos de venta en 2027. La cobertura prevista son unos 130 millones de usuarios en trece países, cerca del 72 % de la población de la Unión Europea y Noruega, con Alemania y Francia entre los que se suman a los cuatro territorios que ya operan. Cada solución conservará su nombre y su aplicación, con un distintivo común al lado para que el usuario reconozca dónde le aceptan la suya fuera de casa.

 

A 18 de septiembre de 2026 la sala de prensa no había anunciado el arranque de esa operativa; su última nota publicada es del 13 de julio. Un madrileño sigue sin poder pagar a un amigo en Lyon. Y la cartera Bizum Pay fuera de España, según sus propias preguntas frecuentes, solo paga con tarjetas dadas de alta, no desde la cuenta.

 

 

Debajo de la marca hay un reglamento

 

La vía por la que circula el dinero no es propiedad de ninguna marca. Un bizum es una transferencia inmediata en euros, y esa figura tiene norma propia: el Reglamento (UE) 2024/886, aprobado el 13 de marzo de 2024, publicado seis días más tarde y vigente desde el 8 de abril de aquel año. Dejó de tratar la inmediata como un extra opcional del banco y pasó a exigirla.

 

Los bancos de la zona euro ya pasaron por ahí, con plazos que vencieron en enero y en octubre de 2025. Faltan los de los bordes. Las entidades de pago y de dinero electrónico radicadas en el euro tienen hasta el 9 de abril de 2027; los bancos de los Estados miembros que no usan la moneda común deben recibir inmediatas en euros desde el 9 de enero de 2027 y enviarlas desde el 9 de julio, con una excepción que estira el plazo hasta junio de 2028 para algunos proveedores. Antes del 9 de abril de 2027 la Comisión tiene que informar de los obstáculos que sigan en pie.

 

Ese calendario explica el mapa anterior: la interoperabilidad entre marcas nacionales no puede correr más que el raíl sobre el que se monta, y el raíl no estará terminado hasta 2027.

 

 

En el juego online el dinero entra por Bizum y sale por otro camino

 

El sector con más operaciones de comercio electrónico en España no es la moda ni los viajes. En el segundo trimestre de 2025, según los datos de la CNMC, los juegos de azar y apuestas encabezaron el ranking por número de compraventas con el 9,3 % de los 493 millones de transacciones del trimestre. Bizum alimenta esa estadística: su convenio con la CNMC, publicado en el BOE el 26 de febrero de 2025, incluye los juegos de azar y apuestas entre los sectores que reporta cada trimestre.

 

La entrada en los operadores con licencia tiene fecha. Sportium lo activó el 25 de enero de 2021, solo para depósitos, y Pastón lo siguió en abril con un mínimo de 20 euros. El directorio de comercios que Bizum publica en su web recoge hoy a Sportium y a Jokerbet. En la página de Platincasino el depósito por esta vía va de 10 a 5.000 euros, se abona al instante y sin comisión, y las retiradas se cursan por PayPal, Apple Pay, tarjeta o transferencia.

 

Que el dinero no vuelva por el mismo camino no lo impone la ley. El Real Decreto 1614/2011 obliga a pagar los premios por el medio del ingreso salvo que las reglas de ese medio no lo permitan, y exige avisar de ello al jugador. Sí impone la ley, desde el Real Decreto 176/2023, que quien muestre un comportamiento de juego intensivo o de riesgo use solo medios nominativos a su nombre, sin tarjeta de crédito. Un bizum, ligado a una cuenta con titular identificado, encaja ahí sin esfuerzo.

 

 

El tope que manda no lo pone Bizum, lo pone la DGOJ

 

Ese rango de 10 a 5.000 euros choca con otro límite que llega antes. El anexo II del Real Decreto 1614/2011, de 14 de noviembre obliga a limitar los depósitos de cada jugador a 600 euros al día, 1.500 a la semana y 3.000 al mes. Bajar esos topes lo puede pedir el jugador y el operador debe aplicarlo de inmediato; subirlos exige superar las pruebas que fije la DGOJ y acreditar tres meses sin comportamiento de riesgo.

 

Conviene ordenar quién manda en cada tramo. El máximo de un envío entre particulares lo decide Bizum y lo recorta el banco. Lo que se gasta en un comercio lo decide el banco a solas. Lo que entra en una cuenta de juego lo decide el reglamento estatal, con el operador aplicándolo y la DGOJ vigilando. La cifra más llamativa de las tres, esos 5.000 euros, es en la práctica la menos operativa: para depositarlos hay que haber pasado antes por el filtro del regulador. Y a partir del 25 de marzo de 2027 lo depositado en todos los operadores se sumará en un sistema conjunto de la DGOJ, así que el tope dejará de mirarse casa por casa.

 

Queda una diferencia que ninguna de las fronteras anteriores explica. Las entidades bancarias adaptaron Bizum para menores de edad, en una versión controlada y vinculada a la cuenta de los padres, así que el raíl del pago instantáneo llega hoy a un chaval de quince años. La cuenta de juego con licencia no llega: exige ser mayor de 18 años y verificar la identidad antes de completar el registro. Ahí dejan de parecerse, por mucho que el gesto en el móvil sea idéntico. Quien quiera ponerse límites por su cuenta encuentra explicaciones gratuitas en jugarbien.es. Y basta inscribirse una vez en el RGIAJ para que se cierre de golpe la puerta de todos los operadores autorizados.

 



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