A menos de 24 horas de las concentraciones de apoyo a Ceuta, la Delegación del Gobierno en Madrid envió al alcalde José Luis Martínez-Almeida un oficio que cambia el encaje legal de la cita de Cibeles. No dice “queda prohibido”. Dice algo que, en la práctica política, ha funcionado igual de bien para tensar la cuerda: el Ayuntamiento no es titular del derecho de reunión y su comunicación “no puede tramitarse” como manifestación.
El escrito, firmado por el delegado Francisco Martín Aguirre el 1 de septiembre a las 16.20, responde a la carta del Gabinete de Alcaldía del 31 de agosto. El Consistorio había comunicado “el ejercicio del derecho de reunión” para este miércoles a las 20.00. La Delegación replica con doctrina del Tribunal Constitucional: los derechos fundamentales corresponden, en general, a las personas físicas y, de forma limitada, a las Administraciones. Ni el alcalde ni el Ayuntamiento pueden ser titulares del artículo 21 de la Constitución. El Consistorio, argumenta, no es “una asociación transitoria de personas”, sino “la representación y organización estable de todo el municipio”.
Si bien es cierto que no hay un no rotundo al acto, sí hay un cambio de etiqueta a última hora. Lo que el Ayuntamiento quería como concentración ciudadana queda reducido a “acto institucional”, organizado “dentro del ámbito de sus competencias y bajo su responsabilidad”. El mismo oficio aclara que un particular, una asociación o un partido sí puede comunicar una manifestación por la Ley Orgánica 9/1983. Y que el escrito se ha pasado a Policía y Guardia Civil para el dispositivo de seguridad.
Lo que no aclara el papel es por qué esa “precisión jurídica” llega la tarde anterior, con decenas de municipios convocados, Feijóo y Abascal anunciados en Cibeles y una ciudad autónoma que lleva un mes pidiendo que no la dejen sola.
De la carta al “boicot”
El Ayuntamiento no esperó al comunicado de prensa. Interpretó el oficio como un veto y acusó al Gobierno de Pedro Sánchez de “boicotear” las muestras de apoyo a Ceuta. Isabel Díaz Ayuso subió el tono: el Ejecutivo “no tiene narices de mandarnos a los antidisturbios”. Judit Piquet, presidenta de la Federación de Municipios de Madrid y alcaldesa de Alcalá, sostuvo este miércoles que las concentraciones “en absoluto” se suspenden y que la intención del delegado es “amedrentar y boicotear” a los alcaldes.
La Delegación salió después con un comunicado de dos páginas. Niega la prohibición, habla de “bulo” y de “desinformación” y sostiene que se ha confundido una calificación jurídica con un veto que “no se ha producido”. Martín llamó “bulera” a Ayuso y exigió que se publique “la supuesta prohibición” o que se pidan disculpas. En sentido estricto, el documento le da la razón en una cosa: no hay una resolución de prohibición. En sentido político, el efecto es el contrario: sembrar duda sobre un acto de apoyo a Ceuta la víspera de celebrarlo.
Puede ir la gente
Sí. El cambio de cauce no cierra la plaza. Un acto institucional en Cibeles es un acto público. No hace falta permiso individual ni militancia. Quien quiera ir, va. Hay, además, otra convocatoria ciudadana frente al Congreso, al margen del Ayuntamiento. En una treintena de municipios madrileños la cita se ha tramitado por particulares o entidades legitimadas, el camino que la propia Delegación deja abierto.
Eso no anula la lectura de fondo. Recategorizar la convocatoria municipal no impide el acto; lo despoja del marco del derecho fundamental de reunión, carga la responsabilidad sobre el Consistorio y obliga a explicar, en tiempo récord, que no está prohibido lo que mucha gente entendió que sí lo estaba. En política, esa confusión no es un detalle menor.
El contexto que el oficio no menciona
El 2 de septiembre es el Día de Ceuta. Hace un mes, entre el 30 y el 31 de julio, se produjo una entrada masiva de personas desde Marruecos. Las cifras públicas oscilan, según la fuente, entre decenas de miles y más de 70.000. Miles siguen en la ciudad. La Federación Española de Municipios y Provincias llamó a concentraciones simultáneas a las 20.00 ante los ayuntamientos. Se han sumado decenas de municipios madrileños y cientos de convocatorias en el resto de España. El Gobierno ha aprobado un paquete de ayudas a la ciudad autónoma y sostiene que no hay veto al apoyo. La oposición sostiene que Ceuta ha sido abandonada y que cualquier formalismo de última hora encaja en esa misma línea.
Cibeles se celebra esta tarde. El papel de la Delegación no impide acudir. Lo que ha hecho es pelear el marco: que no sea una manifestación del Ayuntamiento, sino un acto suyo, a su riesgo. El apoyo a Ceuta, en la calle, dependerá de quién se presente. No del adjetivo jurídico que le hayan puesto al cartel.