¿Cansada de suspirar cada vez que te dicen que los embarazos en verano son muy incómodos? Aunque a priori puede resultar agotador, los embarazos veraniegos pueden convertirse en una forma perfecta de sacarle partido al verano. Tienes una excusa “de peso” para poder relajarte, para mimarte, y para comprobar como tu bebé reacciona ante los cambios de temperatura.
SIGUE PONIÉNDOTE MORENA
Los embarazos de verano pueden afectar a las mujeres de mil maneras distintas. Algunas muestran tendencia a que salgan manchas en la piel – dale las gracias a los factores hormonales-, sin embargo, es fundamental que sigamos exponiéndonos al sol. ¡Lo necesitamos para sintetizar la vitamina D! Eso sí, no dejes de hacerlo con la precaución adecuada y evitando las horas de mayor radiación.
PARA LA HINCHAZÓN, ALTERNA TEMPERATURAS
Una de las cosas que más pesan durante el embarazo. No obstante, puedes contrarrestarlo si evitas estar de pie mucho tiempo quieta. Puedes caminar por la piscina, darte duchas alternas de agua fría y templada, o darte un buen masaje mientras te echas crema. Nadar y mover las piernas es primordial. Hazlo todo el tiempo que puedas pero sin llegar a fatigarte.
DORMIDA COMO UN BEBÉ
Te va a tocar poner en práctica muchas veces eso de “voy a dejarlo jugar, que se canse. A ver si luego duerme del tirón”. ¿Por qué no empiezas a aplicarlo tú antes? El embarazo es una época en la que las mujeres concilian poco el sueño, y el calor del verano no ayuda. Prueba a ventilar bien la habitación, que entre algo de corriente. Pero lo mejor que puedes hacer es EJERCICIO. ¡Muévete! Es fundamental llegar cansada – pero cansancio del bueno- para que liberes endorfinas y logres conciliar mejor el sueño. Dormir con ropa ligera y evitar las cenas copiosas y grasientas te sentará también mucho mejor. ¿Lo ves? Los embarazos de verano pueden aportarte mucho, tanto a ti, como a tu bebé. Apunta todos estos trucos y la próxima vez que vengan a preguntarte… Ya sabes qué contestar.

¿Pensando en no viajar por tu embarazo?
Que quedarte embarazada no te prive absolutamente de nada durante este verano... El embarazo no es ninguna enfermedad y si es de bajo riesgo, la mujer que esté embarazada puede llevar a cabo viajes, pero siempre teniendo en cuenta algunas particularidades:
- Si viajamos en coche: Cada dos horas como mucho, bájate del coche y haz todo lo posible por mover las piernas. Ve al baño, no retengas la orina. No es bueno para tu suelo pélvico.
- Si viajamos en barco: El último trimestre es el más delicado y pocas compañías de crucero te aceptarán en las últimas semanas de embarazo. De hecho, pueden solicitarte un certificado médico en el que conste la fecha probable de parto. Los barcos con más de 100 pasajeros cuentan con médico y enfermera a bordo. De todas formas, el mejor trimestre es el segundo si tienes pensado hacer un viaje así.
- Si viajamos en avión: A partir de la semana 28 te van a pedir un informe médico que te permita viajar. Se recomienda no usar este medio de transporte a partir de la semana 32 si es múltiple o 36 si es única. De todas maneras, infórmate sobre las normas de la compañía aérea con las que piensas volar, ya que puede haber alguna peculiaridad.
Pero tranquila, viajes cerca o lejos, lleva siempre los informes de tu embarazo por si necesitaras acudir a un centro hospitalario estando de vacaciones.