La Asamblea de Madrid ha dado luz verde a la nueva Ley de Apoyo a la Empresa Familiar, una norma que supone un gran impulso fiscal para facilitar el relevo generacional y garantizar la continuidad de miles de negocios en la región. La norma, que entrará en vigor en julio de 2026, introduce mejoras muy significativas en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, uno de los principales obstáculos a la hora de transmitir una empresa de padres a hijos o a otros familiares.
¿Qué cambia con la nueva ley?
- Bonificación del 99% en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones: Se eleva del 95% al 99% la reducción de la base imponible cuando se hereda o se dona una empresa individual, un negocio profesional o participaciones en sociedades. En la práctica, esto significa que las familias solo tributarán sobre el 1% del valor de la empresa.
- Más familiares beneficiados: La bonificación ya no se limita a cónyuges e hijos. Ahora también podrán aplicarla ascendientes, hermanos, tíos, sobrinos y primos, así como trabajadores con una vinculación especial con la empresa.
- Requisitos más flexibles: Se eliminan trabas anteriores, como la obligación de que el donante tenga 65 años o más, o que la empresa fuera su principal fuente de ingresos. Solo se mantiene el compromiso de conservar la actividad y los bienes durante 5 años.
Un ahorro real para las familias empresarias
Según las estimaciones del Gobierno regional, esta medida beneficiará cada año a unos 1.500 contribuyentes y supondrá un ahorro fiscal conjunto de alrededor de 2 millones de euros.
Para entender su importancia, basta un ejemplo: En una empresa valorada en 2 millones de euros, el impuesto pasaba de tributar sobre 100.000 € (con el 95%) a tributar solo sobre 20.000 € con la nueva bonificación del 99%. Una diferencia que puede marcar la continuidad o el cierre del negocio.
¿Por qué es tan importante esta ley?
Las empresas familiares representan una parte muy importante del tejido económico de Madrid: generan empleo, riqueza y estabilidad. Sin embargo, el relevo generacional ha sido tradicionalmente un momento crítico. Muchos negocios se perdían o se vendían por la fuerte carga fiscal que suponía la transmisión.
No obstante, con la aplicación de esta norma, la Comunidad de Madrid envía un mensaje claro, quiere que las empresas familiares sigan siendo motor de la economía regional, se transmitan de generación en generación y sigan creando puestos de trabajo.