La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, inició el 3 de mayo de 2026 un viaje institucional a México con el objetivo oficial de intensificar los lazos económicos y culturales entre la región española y el país latinoamericano. La agenda, prevista hasta el 12 de mayo, incluía paradas en Ciudad de México, Aguascalientes, Monterrey y la Riviera Maya (Xcaret), donde destacaba su asistencia a la gala de los XIII Premios Platino del Cine Iberoamericano, evento que la Comunidad de Madrid patrocinaba con 450.120 euros.
Sin embargo, el periplo se convirtió en uno de los más polémicos de su trayectoria y terminó de forma abrupta el 8-9 de mayo, cuando Ayuso canceló la parte final de la gira (incluida la visita a Monterrey y el Tecnológico de Monterrey) y regresó antes de tiempo a Madrid. La razón oficial alegada por su equipo fue un “clima de boicot” por parte del Gobierno mexicano de Claudia Sheinbaum.
Las declaraciones que encendieron la polémica
Desde el primer momento, las intervenciones de Ayuso generaron tensión. En un acto en Ciudad de México (5 de mayo), participó en un homenaje a Hernán Cortés y defendió la figura del conquistador y el legado hispano, hablando del “mestizaje” como “esperanza y alegría” y criticando a quienes “reniegan” de la historia común. Insistió además en escribir “Méjico” (grafía antigua) y lanzó críticas al actual Gobierno mexicano, al que había calificado previamente de “narcoestado” y al que equiparó con “dictaduras” como las de Cuba o Nicaragua.
Estas palabras provocaron reacciones inmediatas. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, la acusó públicamente de “ignorancia” histórica: “Imagínense la ignorancia de venir a hacer un homenaje a Hernán Cortés… quienes reivindican a Hernán Cortés y sus atrocidades están destinados a la derrota”. También hubo protestas en varios actos (especialmente en Aguascalientes) y críticas desde sectores de la izquierda mexicana y española, que interpretaron el viaje como una “provocación” y una “batalla cultural” exportada desde España.
El punto de inflexión: los Premios Platino
El clímax llegó con la gala de los Premios Platino, que se celebró el 9-10 de mayo en el complejo Xcaret de la Riviera Maya. La Comunidad de Madrid era uno de los principales patrocinadores y Ayuso tenía previsto intervenir. Sin embargo, el grupo hotelero Xcaret solicitó a los organizadores que retiraran la invitación a la presidenta madrileña “debido a las desafortunadas declaraciones” realizadas en los días previos. El objetivo, según Xcaret, era “prevenir que el evento sea utilizado como plataforma política” y mantener el foco en la celebración del cine iberoamericano.
La Comunidad de Madrid respondió con un duro comunicado acusando directamente al Gobierno de Sheinbaum de “boicotear” la presencia de Ayuso: alegó que había amenazado con cerrar el complejo si ella acudía y que había pedido listas de nombres de personas que se reunían con la delegación madrileña. Ayuso calificó el episodio como una “expulsión” y denunció que tanto México como el Gobierno español la habían “abandonado”.
En resumen, lo que comenzó como un viaje institucional de promoción económica y cultural terminó convertido en un episodio de alta tensión diplomática y política, centrado en la historia de la Conquista, la libertad de expresión y el uso de eventos culturales con fines partidistas. Las palabras de la líder madrileña fueron claras: en un mundo cada vez más polarizado, defender el legado hispano sigue siendo un acto de valentía.